martes, junio 03, 2014

La primera de CAÍN 2014: Solitario Joseph

Hace seis años, armado con una cámara de video y mucho entusiasmo, quise entrevistar a un maestro de escultura en alguna escuela de artes plásticas que no mencionaré.
Lo que rescaté de eso fue una valiosa forma de pensar que quisiera retomar para empezar a hablar sobre Solitario Joseph, la obra inaugural del Encuentro de Teatro CAÍN 2014, presentada por el Grupo Principio de México D.F.
El hombre me preguntó: ¿Qué hace de una escultura una obra grandiosa?, yo no supe qué contestarle y continuó: la mayoría dice que es la grandilocuencia, que sea una escultura gigantesca, espectacular, yo les digo que no. Una escultura grandiosa puede estar en la palma de tu mano. Puede ser muy pequeña, pero con gran atención en los detalles, la experiencia estética está en otro lugar.

CAÍN es un encuentro que siempre se ha caracterizado por seguir la línea del pequeño formato, por lo cual no sorprende que la obra inaugural se haya presentado en un caluroso cuarto dentro de Casa Inverso de, literalmente, 6x6 y en un escenario de 4x4 para los actores.
Después de acomodarse las aproximadamente treinta personas de público que llenó el cuarto la tarde del lunes 2 de junio a las 8 de la noche inició la función, sin dar tercera llamada.
La función, que además fue un estreno mundial, abrió con esta imagen:




Poco a poco, con un inicio algo flojo, pero con una progresión que se va elevando de tono conforme la obra se desarrolla, se nos va develando la historia de dos hermanos, no de sangre ni medios hermanos, sino adoptados: Isaac y Drago, interpretados por Isaí Flores Navarrete y Giovanni Gamba, en un viaje a lugares inesperados y muy diversos, pero que tiene su mayor relevancia en las almas y psicologías de los personajes.
Ambos hermanos están buscando resolver cuestiones de sus vidas, buscan a su padre ausente, desean olvidar cicatrices de amor y en el camino encuentran una peculiar selección de personajes, tales como una niña de la calle con grandes necesidades afectivas, una científica en busca de la salvación humana o un sabio y cínico exiliado, entre otros. Ximena Gutiérrez Sastrias interpreta a esta variedad tan amplia de personajes que dejan una marca permanente en las personalidades, siempre cambiantes, de los hermanos.



Tan solo leyendo esto, podemos divisar un gran reto dramaturgico y escénico: lograr contar esta historia de manera eficiente como primer paso y como segundo, pero no menos importante, de manera emotiva.

Los personajes viajan de los lugares más comunes, como lo es un autobús de pasajeros o una discoteca, a lugares apacibles como la playa, extremos como un glaciar, o surreales, como el mismísimo espacio o a aquel lugar a donde van los que sufren, los que se han perdido.
La solución obvia y más utilizada sería requerir una producción enorme y costosa para lograrlo, mamparas, escenografía y utilería diseñada y construida especialmente para la puesta.

Sin embargo, es una grata sorpresa ver que todo este viaje está resuelto con una cosa aún más importante e interesante: ingenio.
El escenario, de 4x4, con un esquema definido de iluminación a veces manejado por los mismos actores y un sonido atmosférico alrededor de la audiencia bastan para llevarla en ese viaje. Lo mejor es que funciona perfectamente para, paradójicamente, no perder de vista los impactos y cambios que los personajes viven a lo largo de esta historia que cronológicamente es tan larga, o incluso más, que una vida. Escénicamente sorprende ver un espacio tan  pequeño y sin ninguna de las características de un teatro común funcionar tan bien para los focos de atención y dinamismo de las escenas, incluso con personajes desapareciendo totalmente de la vista.

Tal como en la obra sucedería, lo que un personaje con el que me crucé me dijo hace seis años, ahora está haciéndose evidente. Este es precisamente el sentido de lo que el maestro escultor me dijo: ser capaces de ver los detalles, fundidos perfectamente con el discurso de la obra, que además se siente honesta. No caer en la falsa grandilocuencia.

Sin embargo, al ser un estreno y al estar tan cerca de la audiencia, podían notarse varias deficiencias.
La primera y más severa para la narración de la historia era el hecho de que la actriz, quien tiene un enorme peso sobre la obra al interpretar muchos personajes, no los caracterizaba de maneras distintas, limpias y claras. Uno tardaba algunos segundos en entender que se trataba de un personaje diferente, por el contenido del mismo texto, y esto no puede estar bien, porque es un distractor de la trama.
Me parece que esto es uno de los grandes retos a enfrentar en el teatro de pequeño formato, y que debería de reflexionarse y prevenirse esto durante los ensayos antes de llegar a un estreno. Concluyo esto después de ver un problema muy parecido en el estreno en Febrero de Una Historia de Amor en Berlín (http://laguaridadelcritico.blogspot.mx/2014/02/una-historia-de-amor-en-berlin.html), en donde la actriz enfrentaba una situación muy similar.
Si esto es una deficiencia en el teatro estilo italiano, se eleva aún más en el pequeño formato donde el público puede verlo absolutamente todo. Sin embargo, es entendible que el estreno tambaleé y que después de algunas funciones los actores se vayan sintiendo cada vez más cómodos, dejando que la obra madure en ellos, y en esta ocasión, como en la otra, no representó un problema mayúsculo que demeritara la calidad de lo que se mostró al público.
El otro problema tiene que ver precisamente con esto, aún parece que los actores están tirando sus líneas en ciertos momentos, con demasiada energía. Me parece que hace falta controlarla, dejar que las acciones y palabras caigan como deben caer, jugando un poco con los tintes para elevar y aclarar las lecturas y momentos.
Sin embargo, debe decirse que muchos de los momentos ya están muy bien logrados, con potencia dramática para entretener e impactar al espectador.


Con momentos muy cómicos, fuertes y reflexivos, llevándonos a lugares y tiempos de lo aparentemente más frívolo a lo más solemne, texto sólido y logrando hacernos partícipes de un viaje grandioso en la pequeñez de un cuartito, la obra se anota como un éxito en su estreno en CAÍN 2014, demostrando que no se necesitan grandes salas y producciones para serlo y conectar con el público, que siempre respeta el espacio de la ficción tan endeble y delicado.

Es un viaje de producción épica y cinematográfica, con cuatro luces led, un par de luces decorativas, unas bocinas y tres actores a dos pasos de ti.

Mañana toca Derretiré con un Cerillo la Nieve de un Volcán del grupo Lagartijas Tiradas al Sol.
La obra de teatro documental sobre la historia de los mexicanos y el PRI. Una obra que vi en su estreno en la UNAM hace unos años. Ya veremos cómo se pone esta vez.
Martes 3 de junio, totalmente gratis en el Foro de LARVA, (Ocampo, esquina con Juárez) a las 8:30 pm. Lleguen temprano para alcanzar a entrar y esperen mi reseña/crítica/crónica. (Ya ni se que es).

Mañana: Lagartijas Tiradas al Sol

Agradezco su atención a este, el regreso de La Guarida del Crítico para CAÍN 2014.


jueves, marzo 06, 2014

EL SUEÑO DE MARTINA - Jueves de Teatro de la SCJ

El jueves 6 de marzo del 2014 inició el programa Jueves de Teatro de la Secretaría de Cultura de Jalisco en el Teatro Alarife Martín Casillas con un aforo casi completo de público, entre los cuales se encontraban muchos niños acompañados de adultos y también adolescentes. Una gama muy amplia de público que fue a disfrutar de una obra de teatro completamente gratis.

Es una jugada muy delicada la que hay que hacer para inaugurar un programa así. Los lectores que forman parte del público general, es decir no-teatreros, deben saber que este tipo de programas generan mucha polémica entre los creadores escénicos, porque se dice que disminuyen la cantidad de público que entra a otras obras en temporada y que abarata el profesionalismo.
(En mi opinión, si la obra cuesta mas de 100 pesos y el cine 45, es lógico que una cantidad enorme de gente no vaya. También creo que el profesionalismo no se abarata por aspectos monetarios, sino por falta de rigor.)
Es por ello que se debe andar con mucho cuidado para cumplir cabalmente la obligación que tiene el gobierno de llevar la cultura al público general, una suerte de derecho que el Estado debe garantizar, y al mismo tiempo tener contentos a los creadores escénicos locales.

Parece que la obra elegida para inaugurar tal programa fue El Sueño de Martina, de un grupo de teatro proveniente del Distrito Federal, probablemente para matar dos pájaros de un tiro:
1. Traer un producto de exportación y calidad a la ciudad y 2. Ser imparciales, que no parezca que la SCJ tiene preferencias por algún grupo en especial y evitar malos entendidos.

Con una ruidosa sala casi llena con 552 personas (según el facebook de la compañía, aunque tengo entendido que al foro le caben solo 522, entonces, debieron ser menos), la función dio inicio después de una breve introducción de Álvaro Abitia, funcionario de la SCJ y una breve bienvenida y falsa tercera llamada de Gabriela Escatell, la Coordinadora de Teatro de la SCJ, quienes también dieron la bienvenida al público que veía por el Canal 7 Jalisco.

Escatell subiendo al escenario, la sala llena con menos de 522 personas detrás.

De una de las piernas del escenario, sale uno de los histriones y creadores de la obra. Se sienta y habla directamente al público, mas directamente a los niños y les pide que no se queden con ninguna duda respecto a lo que están viendo, les aclara que es una obra dirigida a su curiosidad y que no se vale quedarse callado. Da la segunda llamada, corrigiendo respetuosamente la tercera ya dada, y nos pone una melodía que cimbra a la audiencia y la apacigua. Tenemos atención.
Luego, sale otro de los creadores, se sienta justo frente a una mesa que tiene una mica arriba de ella, la mica tiene arena esparcida a lo largo y ancho, la obra empieza con algo que Escatell nos comentó al principio, es "cine hecho a mano", es decir, se combinan dibujos hechos sobre la arena con los dedos y otros instrumentos, estos dibujos se proyectan mediante un circuito cerrado de grabación en una pantalla que podemos ver todos. Estos dibujos se hacen en vivo mientras escuchamos mediante el diálogo y la música, toda ella mezclada en vivo. Podemos ver cómo la historia se desarrolla a través de los personajes, también hay títeres y juegos con luces y sombras en escena.
Sin embargo, pasa algo muy extraño y maravilloso, aún con la complicación que resulta explicar cómo era, en escena todo parece muy íntegro y natural, muy bien sincronizado, e incluso parco. Es decir, la técnica no llama la atención sobre nada, sino que es integral con la historia y lo que nos hace sentir.
Es una obra que sobrepasa los límites de creación para el público, es creativa e imaginativa, y lo más importante: conmueve mediante sus elementos. Un gran trabajo de creación artística innovadora.


La caja de arena proyectada y uno de los títeres manipulándola con sus dedos.

La historia es simple, muy simple, pero importante y contada de una manera muy emocionante:
Martina es una niña que vive con su madre, el padre de Martina se ha ido y no sabe cuándo volverá. Ella lo extraña y la madre está resignada a esperarlo.
Entonces, una serpiente muerde a Martina y la reta a ir a buscar a su padre "al otro lado", a donde van los hombres pájaro. Ella se aventurará y se encontrará con obstáculos en su camino: polleros, gigantes y brujas que hacen que uno olvide su identidad.

Los padres de familia entonces podrán complementar la información y contarle a sus hijos lo que no entiendan. Una clara metáfora de lo que es la migración a Estados Unidos para trabajar.

Al final, los creadores, el director Benjamín Barrios y su equipo, se quedan a responder preguntas del público y pasa una cosa increíble y deseable: ¡muchos niños se levantan a preguntar!, se vive un ambiente muy relajado y hasta festivo.
Mas tarde, los que quieren, pueden pasar al escenario a ver y que les expliquen cómo montaron la obra.

El curioso público sobre el escenario, observando el dispositivo.

Al menos para el público, evidentemente arranca con el pie derecho el jueves de teatro, se anotaron un diez con este regalo para toda la ciudadanía de Guadalajara.
Al micrófono, nos exhortan a ver otras obras de teatro en la ciudad, hablan específicamente de Martina y los Hombres Pájaro, una obra hecha en Guadalajara por la compañía Luna Morena Títeres, sobre la misma historia escrita originalmente por Mónica Hoth (si, como el planeta Hoth de Star Wars... no pude evitarlo). "Hay que conocer como se cuenta la misma historia de diferente manera", nos dicen.

Los jueves del mes de marzo estarán las obras Loco Amor Viene, Sensacional de Maricones y Más Pequeños que el Guggenheim. El 13, 20 y 27 de marzo, respectivamente.

El precio: cero pesos.
Con descuento de estudiante: cero pesos.
Y con credencial del INSEN: cero pesos.

Las obras inician alrededor de las ocho de la noche. Se recomienda llegar temprano, entre 7:15 y 7:40, porque se hacen filas largas.



El ambiente de un público contento y satisfecho después de ver una obra artística literalmente no tiene precio y es una excelente iniciativa de generación y motivación de públicos que creo que tendrá efectos en el mediano y largo plazo.
Recordemos siempre que hay muchísima gente que no tiene acceso a la cultura por falta de recursos. Lo primero es comer, y me parece que todos tenemos derecho a disfrutar una buena historia, bien montada.

Me parece que es algo pensado para el bien de todos. Incluso, algunos teatreros locales, de A La Deriva teatro, LotoMachina teatro, entre otros, estaban ahí y parecieron salir contentos con la obra.

También creo que sería una buena idea que la compañía viniera incluso a dar un taller de iluminación y multidisciplina para seguir elevando el capital artístico de la ciudad.

¿Haremos bien en pensar que alguna de las poco menos de 522 personas que fueron al Alarife se animará a ir a ver una de las obras de teatro en la ciudad? En mi opinión, creo que es mejor motivar a esa persona que no hacerlo.

Fotos cortesía del facebook de la compañía invitada: https://www.facebook.com/ElSuenoDeMartina


miércoles, marzo 05, 2014

Cuestionamientos acerca de las políticas públicas de la SCJ en torno al artista

"Soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma."
Son las últimas dos oraciones que componen el poema Invictus, de William Ernest Henley. El poema que ayudó a Nelson Mandela a sobrellevar sus años en prisión por su revolución contra el apartheid.

Aunque considero este poema hermoso e incluso verdadero a niveles filosóficos muy, yo diría demasiado profundos, pienso que a niveles prácticos es una especie de mentira reconfortante.

Todos los que vivimos en este mundo, pobres y ricos, lisiados o completitos, sabemos que el destino de cada quien se ve afectado por factores externos incontrolables, de los cuales uno no es responsable, pero tiene que asumir consecuencias.

Por ejemplo, una persona de clase baja o media, al decidir (o necesitar) ser un artista, sabe que muy probablemente tendrá que llevar una vida austera y sencilla; y es que todos sabemos que el arte, para la gran mayoría, no deja.
Uno crece, deja de ser un adolescente o artista aprendiz con ilusiones creativas y experimentales porque va dándose cuenta de la necesidad que hay en nuestra sociedad capitalista de tener dinero para poder hacer cosas sin mayores ambiciones: tener una casa donde vivir, pagar la renta o el predial, comprarla a plazos, comer y beber balanceado y sano, tener una novia y poder invitarla al cine o al teatro (carísimo) o al parque a comer elote de vez en cuando, tener un fondo de ahorro para el retiro en la ancianidad, alimentar a los hijos, etcétera...
Todas esas nimiedades que la Carta Magna llama Garantías Individuales.

Para los mas apasionados, responsables y menos previsores, el hecho de poder generar dinero mediante la profesión y creación artística, significa poder dedicar tiempo y esfuerzo a los proyectos, a mejorarlos, pulirlos, entregar calidad, buscar un lugar en la historia del arte y, por consecuencia, incrementar el capital artístico del país. Algo que, al menos en la retórica, parece interesarle a las instituciones públicas.
Y es que, lógicamente, cuando alguien tiene una profesión que parece hobby y una chambita que parece profesión para ganar dinero no podrá hacer bien ninguna o al menos una de las dos cosas, además, cualquier persona que se dedique o se haya dedicado al arte en cualquiera de sus formas, de manera seria, sabe que es un trabajo muy desgastante y absorbente.

El destino de los artistas se ve regido, como en todas partes, pero sobre todo en México, debido al sistema paternalista de producción desde el gobierno, por las políticas públicas de las Secretarías.

Mucho me he quejado de los elevados precios que tienen los boletos del teatro, primero, cuando pretenden hablar sobre temáticas sociales o humanas para una gran cantidad de gente (el precio elevado disminuye el número de gente que puede ir a ver las obras, también hace que el teatro sea únicamente para las clases medias y altas), segundo, cuando estas obras se hacen con dinero de los impuestos de todos, se supone que ya pagamos por su producción.
Sin embargo, hace falta analizar la otra cara de la moneda, muy probablemente la causa de que el sistema tenga que funcionar bajo este sinsentido ético y práctico.

Voy a hablar acerca de algo muy específico, que me sucedió personalmente, a riesgo de parecer estar ardido. Créanme, no lo estoy, este es solo un ejemplo para exponer una realidad que nos concierne a todos.

El año pasado, mi próximo cortometraje La Luz del Día, que grabaremos en la última semana de abril, fue beneficiado por el incentivo de CECA Jalisco con la cantidad de dinero necesaria para completar estrictamente la producción del proyecto. Es decir, no contamos con un peso para pagar ningún salario por trabajo en preproducción, rodaje ni postproducción, mas que a los actores, quienes además, están recibiendo un salario bajo para el trabajo que están haciendo. (En cortos casi nadie ensaya extensivamente, tal vez por falta de dinero, tal vez por falta de tiempo, tal vez por falta de ganas, tal vez por falta de tablas, tal vez por todo esto junto. Tuve la fortuna de contar con dos actores dispuestos a ensayar así, lo cual ha resultado complicado por temas de tiempo y dinero.)
Este incentivo es algo con lo que estoy sumamente agradecido, ya que nadie nunca me había dado dinero para realizar un proyecto personal.
Es una bendición poder operar con dinero, y además, entiendo que los presupuestos para cultura no son muy altos y tienen que repartirse de la mejor manera.
Sin embargo, el único que se beneficiará de este trabajo seré yo, al dirigirlo y moverlo en festivales obtendré cierto prestigio que me ayudará en mi carrera. Esto igual para las cabezas creativas de departamento, pero para nadie más que nosotros. Nadie más obtiene un beneficio por su trabajo.

Es por ello que, cuando me enteré que la Convocatoria Proyecta de la Secretaría de Cultura de Jalisco abrió un periodo de recepción de proyectos, inmediatamente mi productora Karen Kotto puso manos a la obra para pedir una cantidad justa, e incluso reducida, de dinero, para poder pagarle a todo el crew del cortometraje al menos un dinero que alivianara sus necesidades económicas durante el tiempo de rodaje.
La enviamos, a sabiendas de que cuando se envía un proyecto lo más seguro es que no lo ganarás, estadísticamente. Cuando uno envía durante muchos años proyectos a becas se hace consciente de eso, pero no lo deja de hacer, porque es virtualmente la única manera de llevarlos a la realidad.

Llegó el día de la publicación de resultados y, en efecto, no nos la ganamos.
Ni modo, dijimos, y continuamos trabajando. El cortometraje de todos modos se va a realizar con los medios que tenemos y nuestra gente si puede darse el lujo de trabajar gratis durante una semana. Así funciona el maravilloso equipo del cine, con desinterés y alegría (los amo).
Ahora bien, la mayoría de la gente en cine tiene la costumbre de continuar y no poner atención a la beca que no se ganó. Sin embargo, en el teatro es muy diferente, se acostumbra hacer la naquez de buscar impugnar resultados, desprestigiar a los directivos, armar pseudo revoluciones, grillar en redes sociales y en pláticas privadas, conspirar etcétera. Luego, el siguiente año, todos vuelven a pedir las becas, porque no hay de otra y porque todos quieren seguir creando.
Algo cíclico, el eterno retorno.

Y entonces, me pongo a pensar en algo muy específico: para la gente de cine es más fácil ganar dinero (aún con sus grandes complicaciones), haciendo publicidad, yendo a llamados de uno o dos días para spots de 30 segundos o institucionales, todo tipo de material audiovisual que paguen empresas, gobierno o partidos políticos. En un día te ganas mínimo mil pesos solo por talachar.
No me quiero ni imaginar lo mucho que les cuesta a los teatreros ganar dinero, solo dando clases o vendiendo funciones. Cosas que suenan complicadas, porque hay un cupo limitado para maestros, y todos sabemos que a menos que trabajes en el Tec de Monterrey o en la UNIVA, ITESO u otras escuelas privadas, a las cuales solo acceden creadores con prestigio y trayectoria, el sueldo de maestro es casi siempre muy bajo.
Empiezo a ver que la grilla teatrera es por una necesidad de supervivencia. Probablemente una salida falsa, dramática y catártica (teatreros,... ¡sabe!), pero finalmente es por una opresión económica.

En una de esas conversaciones, se comentó el rumor a varias voces de que la política de la Secretaría de Cultura de este año fue la de no otorgar un peso para salarios de ningún proyecto.
Esto se deduce por el documento público cuando se entregaron resultados, no hay ningún rubro para salarios u honorarios.
Lo que pedí únicamente fue dinero para salarios de mi crew, entonces, el rechazo fue muy lógico.

Pero, inmediatamente pensé en las siguientes cuestiones:
-De ser verdaderas estas aseveraciones ¿cuál es el mensaje que está dando la Secretaría de Cultura con esta política?
-¿Cómo podemos pensar en tener una industria sana del arte y poder vivir de nuestro trabajo, cuando ni el mismo gobierno parece entender eso?
-¿"Bienestar, mereces estar bien" no sería una frase hipócrita y demagógica cuando no se piensa en el bienestar social de los artistas, en su derecho de ganar dinero por trabajar en una producción artística, su oficio dentro de la sociedad?
-¿No será entonces la rifa del tigre para los creadores? Quienes además, en muchos casos tienen que someterse a procesos burocráticos engorrosos que acaban por complicar la creación de las obras.
-¿No será algo muy conveniente la de dejar a los artistas en esa posición, mientras los directivos de la Secretaría de Cultura ganarán sus salarios a tiempo realizando su trabajo, entre los cuales está poner en los reportes que se realizaron las mismas obras que ganaron los incentivos, por los cuales el artista no tuvo ningún salario justo?
-¿Los directivos son conscientes de esto?
-Siendo así, ¿podemos culpar a los creadores escénicos por cobrar la entrada a sus obras a mínimo 100 pesos? ¿no será entonces una manera de recuperar un poquito de su trabajo?
-¿Bajo esta óptica, la Secretaría de Cultura no debería asumir su responsabilidad para que las obras lleguen a un mayor número de gente, lo cual forma parte de sus obligaciones?
-¿Qué seguridad económica tiene el artista, no solo para su tiempo presente, sino para su vejez?, ¿eso no es "bienestar"?, ¿el artista no "merece estar bien"?
-¿La Secretaría de Cultura no debería asumir su responsabilidad para que las obras tengan una calidad alta y digna, lo cual forma parte de sus obligaciones?, ¿una forma de asegurar la calidad no sería dándole un salario justo a los creadores, para que solo dediquen tiempo y energía a ese oficio? Dinero es igual a tiempo y esfuerzo. Tiempo y esfuerzo es igual a calidad.
-¿Esta política no es una forma de explotación del hombre por el hombre?
-¿No es una violación a las Garantías Individuales, a la seguridad económica y vida digna, el hecho de poner a los artistas en esta posición?

Yo entiendo que el dinero que se otorga para cultura es relativamente poco. También entiendo que ese dinero tiene que repartirse de alguna manera y que ser funcionario público es una gran responsabilidad de toma de decisiones sobre toda una sociedad, porque la política no es otra cosa mas que la decisión entre inconvenientes.
Pero, ¿no es esta omisión para lograr un estado de igualdad y justicia? yo considero que recibir salario por un oficio es justicia y que todas las decisiones administrativas presupuestales deberían estar enfocadas a la justicia y la mejora social.

De ser verdad este rumor, me parece que es una omisión de responsabilidades y respetuosamente creo que haría falta que nuestros funcionarios públicos, los que toman estas decisiones desde arriba, se hagan conscientes de esto. Ya que muchas veces, salvo honrosas excepciones, los funcionarios son administradores de dinero, que en el mejor de los casos saben apreciar el arte, pero no son artistas, no están en el piso y no viven estas realidades consecuencia de las decisiones institucionales.

Es mi deber ciudadano hacer estas preguntas y es deber de la Secretaría ante mi condición de ciudadano mexicano, que además pidió la beca, responderlas:
-¿Fue o no fue la política de este año no otorgar dinero para los salarios de los creadores beneficiados con los incentivos?
-¿Cuál fue la lógica detrás de esa decisión?


Independientemente de la respuesta, es lamentable que el artista no es amo de su destino, ni capitán de su alma, aunque el arte venga esencialmente de ella.






martes, marzo 04, 2014

NIÑO DE OCTUBRE

Hace algunas semanas, fui al inicio de temporada de Niño de Octubre en el Teatro Alarife Martínez Casillas. Se trata de una obra de teatro escrita por la reconocida Maribel Carrasco, montada por el también reconocido grupo A La Deriva Teatro, con dinero público (tuyo, mío, próximamente del pepenador), obtenido mediante la convocatoria Jalisco a Escena 2013 en su sección infantil.
Hace poco también, hice alusión a esta obra en mi texto sobre Encuentros Secretos de Aristeo Mora (enlace aquí: http://laguaridadelcritico.blogspot.mx/2014/02/encuentros-secretos.html ), por la relación que tienen al haber sido también beneficiada con el mismo incentivo.
Después de hablar al respecto con familia y amigos quienes critican lo que escribo, (porque cuando uno critica también tiene que estar abierto a escuchar) llegué a la conclusión de que cometí un error de juicio al ponerlas en comparativa de la forma en que lo hice, lo cual es una falta de respeto para los creadores de ambas obras, para usted lector y para el oficio que estoy desempeñando. También llegué a la conclusión de que es importante hablar sobre ella para que tanto el público como los creadores tengan una opinión y un registro, contando con toda la libertad de tomarlo en cuenta o no hacerlo.
Esas mismas personas me comentaron que esa parte se sentía escrita exclusiva para los teatreros y no para el público general, tienen razón y es por ello que me parece necesario que esta específica crítica esté dividida en dos, una parte para el público general y la otra para los del medio del teatro local, por supuesto con la completa libertad de leer lo que cada quien guste.

Aquí inicia la parte para el público:

Niño de Octubre es una obra escrita por Maribel Carrasco, texto ganador del premio INBA a la mejor obra de dramaturgia infantil. Reconocida por su trabajo al acercar a los niños a temas sociales y humanos muy importantes, en este caso la donación de órganos y el cáncer infantil.
La obra fue montada por el grupo A La Deriva, dirigida, como habitualmente hacen, por Fausto Ramírez y Susana Romo, y actuada por los histriones de cajón del grupo.

Todos ellos nos cuentan la historia de dos niños, relacionados trágicamente por la enfermedad. Uno es Hugo, un niño enfermo, sin cabello, ojeroso y débil. La obra muy acertadamente nunca dice con todas sus letras la enfermedad que lo aqueja, para que los niños del público cuestionen, complementen la información.
El otro es Figo, un niño muy débil y enfermizo que quisiera ser un niño normal, pero para poder hacerlo, necesita un corazón rojo como una manzana.
Ambos son encerrados en una habitación, se conocen, platican, hablan sobre sus sueños y aspiraciones para la mañana siguiente mientras sus padres los esperan afuera.
Es entonces que viven un viaje onírico y mágico, donde conocerán personajes peculiares que los guiarán a obtener lo que necesitan. Un manejo inteligente de un transplante.

Una dramaturgia maravillosa, el texto infantil más inteligente y humano que los padres de familia en Guadalajara pueden llevar a sus hijos a verla por su tema y texto tan atractivos y necesarios.
Los que hayan ido a ver otras obras de A La Deriva encontrarán la misma fórmula y manera de escenificar que es a muy muy grandes rasgos, una separación actor-personaje para narrar la historia o partes de ella. También podrán notar una severa y notoria disminución de la calidad con respecto a sus anteriores obras infantiles como 68 Veces la Luna (que hacía un uso maravilloso de los elementos escénicos: unos paragüas) o Adiós Querido Cuco (la cual, lamentablemente, terminó para siempre, a menos que la pida privada, en esa se nota el trabajo creativo y pensado con el espacio, la escenografía, las actrices y los elementos escénicos), la disminución se ve tanto en la actoralidad, el manejo de los elementos y espacios escénicos, la luz, el ritmo y la manera que se cuenta.

Varios actores interpretan diferentes personajes mágicos o cotidianos en la obra, ancianos sabios, lagartijas que dan lecciones de vida, los padres de los niños, etcétera. Es muy lamentable ver un trabajo flojo de actores, al parecer, ya confundido con el estilo propio en el que siempre se basan. Los actores nunca logran transformarse en su variedad de personajes y como consecuencia no los interpretan de manera convincente; probablemente por el estilo al que se ciñen, siempre se ven dejos de ellos mismos, manerismos, tonos e incluso algunos vicios actorales, lo cual ocasiona que la magia de los personajes casi se esfume, al verlos hablar casi siempre en un mismo tono, recitando las frases, gritándolas y articulándolas de una manera que se percibe contraria a lo que el texto ofrece y busca. Habría que considerar si el estilo escénico es el adecuado para esa obra o una fórmula que no le va.
Los espacios y elementos están usados mediante la misma fórmula acostumbrada por A La Deriva, usar dispositivos escénicos simples para cambiar creativamente los escenarios entre escenas. En esta obra por ejemplo, utilizan cuadros de tela, como de hospital o marcos con una suerte de persianas, sin embargo, ya están usados de manera sosa, se siente evidente y ya sin relación fuerte con lo que sucede en el drama, los personajes o incluso la iluminación (algo muy bien usado en Cuco), lo cual en si causa una ruptura del texto (el fondo) con la forma (la obra), en momentos incluso parecen buscar el auto-homenaje chauvinista forzado, lo cual no sería necesariamente criticable si la obra estuviera montada con creatividad y pasión, pero en este caso, me parece inaceptable.
Pienso que habría que preocuparse más por montar con dignidad una obra tan maravillosa que en auto-homenajearse.

Esto hace que la obra pierda muchísima de su fuerza emotiva, solamente lograda por el mismo texto, lo cual, en mi opinión, es algo muy lamentable, porque en vez de hacer que la obra gane al ser montada, pierda y se vuelva dispersa.

Muy recomendable para ir a conocer el texto, comentarlo con sus hijos, no ver el mal teatro para niños que abunda en Guadalajara, usando materiales plagiados, pero que aseguran la entrada infantil, la entrada de dinero.
Sin embargo, hay que decirlo, estrictamente, esta obra es ya muy pobre como pieza, sin compararla con las otras en cartelera.
Además, recuerde que se hizo con su dinero y le estarán cobrando una entrada de mínimo 70 pesos.

Niño de Octubre se presentó todo el mes de febrero, los fines de semana, en el Teatro Alarife Martínez Casillas. La entrada costaba 70 pesos general (barato, para los estándares del teatro).
Cuando haya nueva temporada, avisaré.



Fin de la parte para el público. Aquí inicia la parte para los teatreros:

Siendo conscientes de lo que puede o no puede hacerse cuando se monta una obra artística y cuando se solicita un dinero al estado, me parece que debemos hacernos las siguientes preguntas, que tienen que ver con nuestra responsabilidad como creadores, entre creadores y con el público al que nos debemos:

-¿Cuál es el objetivo de pedir una beca del estado para montar una obra de teatro?
-¿Somos conscientes de que ese dinero, de los impuestos de todos, no es para el entretenimiento o la buena vida personal, sino para elevar el capital artístico del país, el patrimonio que todos tenemos por derecho de producción?
-¿Somos conscientes de que, como creadores escénicos, tenemos la responsabilidad de hacer un trabajo creativo e innovador (tal vez no para el mundo, pero al menos para nosotros mismos) per se?
-¿Somos conscientes de que esta responsabilidad se acrecenta aún mas cuando el dinero usado es del público, tal como si tuviéramos que rendirle cuentas a un empresario?
-¿Podemos darnos el lujo de dormirnos en nuestros laureles bajo las condiciones en las que vivimos?
-¿Somos conscientes de que por cada incentivo que alguien obtiene, hay, al menos, 15 incentivos que otros no obtuvieron?
-¿Somos conscientes de que una obra bien gestada que no se realiza es una gran desgracia para la humanidad?
-¿Estamos a la altura de esta realidad?
-¿Es ético lucrar con la producción de una obra que pagó el público?
-¿Es ético acaparar y bloquear otros grupos mediante el blindaje con textos de dramaturgos -famosos?
-¿Somos conscientes de que la autocrítica es una gran herramienta para mejorar?
-¿Será mejor o peor para nosotros superar nuestros límites creativos?
-¿Es ético utilizar el trabajo creativo bien hecho de una persona para legitimarnos ante las instituciones públicas?
-¿Es ético abusar de la confianza de las instituciones públicas y de las personas que las representan?
-¿Es ético arruinar la -primera- experiencia del público ante obras de los grandes (Ricaño, Carrasco) por el mero hecho de ceñirse a una fórmula y asegurar la entrada de dinero de entradas o becas?
-¿Hay o no una responsabilidad al montar un texto importante?
-Como dice su nombre, la zona de comfort es muy cómoda, pero ¿será lo mejor para el artista consumado?
-¿Bajo que condiciones tiene el espectador derecho de expresar su opinión?
-¿Es correcto insultar y ningunear al público que hace estas críticas de frente y sin hipocresías?
-¿Aún si el mismo público pagó por ver y/o producir la obra?
-¿Habrá algo bueno que sacar de estas críticas?
-¿Estamos entendiendo que las críticas no son insultos contra personas o grupos (y que algunos pueden ser excelentes personas y caer muy bien fuera del arte), sino opiniones que el público tiene derecho de expresar?
-¿El derecho a expresarse se acrecenta o legitima al haber pagado por ver la obra o por la producción de la misma?
-¿Qué nos hace pensar que los artistas son los únicos que pueden cuestionar?,
-¿Las autojustificaciones y afirmaciones han llevado alguna vez a algo bueno?
-¿La autocrítica ha llevado alguna vez a algo bueno?
-Después de considerar todos estos puntos, ¿es ético repetir fórmulas?
-Cuando somos ya artistas consumados, ¿seguimos recordando y viviendo congruentemente ese primer impulso que nos llevó a dedicar nuestra vida a lo que quisimos dedicarla?
-¿Somos serios, responsables, disciplinados y profesionales o solo creemos serlo?
-¿Somos artistas o diputados?



Son muchas preguntas que cada quien será libre de contestarse o no. Aquí una carta que escribí precisamente después de ir a ver Niño de Octubre. Son las reflexiones que me dejó en torno a esto, por si es de algún interés: http://laguaridadelcritico.blogspot.mx/2014/02/carta-abierta-para-los-artistas.html

Aquí termina la parte para los teatreros. 

Ahora solamente falta ver Pedazos de Apocalipsis para completar las tres obras montadas con el incentivo Jalisco a Escena 2013.

jueves, febrero 27, 2014

NÍOBE, Segunda Temporada

Ya se viene la segunda temporada de NÍOBE en el Teatro Estudio TRES 23, presentada por el Colectivo Transeúnte.

Después de ver un póster afuera de una de las entradas del tren ligero en el centro, decidí ir a ver esta obra en su primera temporada por dos cosas: primero, porque el póster era bueno, anunciaba una obra con calidad y estrategia y segundo, porque pude ver una intención de llegar a más audiencia, algo muy necesario y que quise apoyar.
Fui a ver la penúltima función de la primera temporada el año pasado y ahora escribo mis apreciaciones, no con la frescura de haberla visto recientemente, sino haciendo un ejercicio de memoria emotiva y de las impresiones perdurables que me dejó.

Níobe es una historia mitológica de Grecia, de reyes, dioses y guerra, de esas historias que fascinan en la preparatoria cuando te las cuentan en la clase de literatura, una historia clásica, de las que nunca pasarán de moda, pero, con todo y esto, ¿es una historia vigente en nuestra actualidad, a miles de años de distancia?, recordemos también que el cartel tiene un logotipo del CECA y que obtener un incentivo así es una gran responsabilidad social.

La historia se desarrolla en el pueblo de Tebas. Anfión gobierna en paz a sus habitantes junto a su esposa Níobe.
De pronto llega Apolo, un dios despiadado, manipulador, megalómano y sin escrúpulos, con todas las intenciones de quedarse con Tebas como territorio, motivado también por una afrenta de Anfión.
Apolo lleva así el horror al pueblo, donde el único lugar en que se puede estar a salvo es el palacio de los gobernantes, debido a acuerdos de guerra.
La obra desarrolla estas situaciones, las decisiones que Anfión y Níobe deben de tomar y los habitantes deben acatar, los dilemas entre el sometimiento indigno, pero seguro, o la valentía de la lucha incierta.

Un punto a destacar es que la obra no está estrictamente adaptada de la mitología original. Los puristas podrían poner el grito en el cielo, pero, en mi opinión, uno de sus aciertos es precisamente ese, la distancia que toma, para contar algo nuevo, en base a algo viejo y hablar de manera atemporal.

No hace falta revisar la sinopsis con demasiado detenimiento para alcanzar a ver reflejado algo de nuestra realidad actual. El terror que siembra la delincuencia y el narcotráfico ahora mismo en nuestra nación, los pactos que hacen los gobernantes, el valor del honor, el fuego cruzado entre poderes que llega hasta nosotros y las consecuencias de la sumisión o la resistencia.
Estas son cosas que uno puede inferir al leer la sinopsis,"dándole chance" y también es lo que los realizadores de la obra quieren que sepamos cuando la leamos, pero ¿estas intenciones son perceptibles y memorables en la obra misma?

Para intentar obtener una respuesta hay que hablar sobre los aspectos formales.
La obra está montada en todo el hangar del Teatro Estudio, con la gradería hacia los costados del escenario, en vez de hacia el frente.
En el centro, hay un triángulo invertido. En un extremo de la escena, del lado del pico del triángulo, hay un dispositivo rectangular de gran tamaño, dentro de un cuadrado en el piso adyacente al triángulo, el palacio de Anfión; del otro lado, junto a la base del triángulo, hay un trono. El trono de Apolo.
Así es como está configurada simbólicamente la batalla frontal entre lo poderoso y lo terrenal.
La obra hace uso creativo de estos elementos de manera dinámica y semiótica para reforzar el drama, además tiene música y sonido envolvente para crear sensaciones atmosféricas, incluso hace uso del espacio imaginario para que el público imagine elementos escénicos.
En fin de todo, esto logra que el público conecte con la historia de manera emotiva e intelectual en un nivel mayor al de la simple dramaturgia, a un nivel artístico que permite que llenen los espacios y hagan reflexiones sobre la cercanía que esto tiene con su realidad. En ese sentido, es una obra astuta que trata a la audiencia con dignidad. Esto es un logro del joven director Alejandro León.


Tres actores comparten la escena:

-Alcides Zepeda  es Anfión, rey de Tebas. Quien brinda una interpretación cumplidora. En momentos puede estar en tonos que notoriamente le cuestan trabajo y esto lo adolece la obra. Tiene ademanes y gestos falsos de vez en cuando, mientras también tiene momentos muy buenos, donde sobre todo hace buen uso de su voz e intenciones. El problema es que no está bien todo el tiempo, es irregular.

-Gerko es Apolo. Un villano interesante, simpaticón y hasta empático. Muy bien esto, porque puede recordarnos a los narcotraficantes que son ídolos del pueblo. Sin embargo, en momentos se excede en su papel de malvado. Es un malvado demasiado malvado, puede caer en el estereotipo.

-Diana D' Febo es la mismísima Níobe. Ella es una actriz que llevo un rato siguiendo, vi su trabajo desde que estaba en la escuela de artes escénicas y me parecía desde ese entonces (tampoco tiene tanto tiempo de eso) que era una muy buena actriz, que entendía bien los tonos y contaba con un gran don de fe escénica. En esta obra la veo en un tono demasiado dramático, aún bajo los mismos estándares de la obra que está actuando, y esto no necesariamente sería malo, si estuviera en tono con sus compañeros de obra. Aún veo su talento y lo aprecio, pero me parece que le hace falta dar el salto de estudiante de teatro a actriz profesional.

Los personajes están vestidos con ropas contemporáneas, esto le da un toque más al discurso, no es para nada infructuoso ni una simple ocurrencia posmoderna.
El problema que veo en la obra es que cada actor está en un tono distinto. Algo difícil de controlar, pero que bien manejado podría sumarle mucho en vez de restarle.
Sin embargo, hay que decir que el casting físico y de voz de cada actor está perfectamente bien, no adolece en el sentido de que uno pueda pensar que haya algún miscast.

Sucede una cosa muy curiosa y afortunada: aún con estas fallas corregibles, la obra vista como un todo está muy bien contada y cumple completamente con lo que se propone y es muy cercana al público. No es una adaptación pretenciosa, hace sentir y pensar en la dirección preconcebida, cualquier audiencia puede disfrutarla y da un discurso importante, sin ser chantajista o aleccionador. La gente en mi función estaba llorando, podían escucharse los sollozos. Realmente conecta con la audiencia.

Es un espectáculo de calidad, bien pensado, socialmente importante, creativo y entretenido.

Níobe se presenta en el Teatro Estudio Tres23 ubicado en la Calle Argentina #323 entre Libertad y Miguel Blanco, a dos cuadras de Enrique Díaz de León, colonia Americana, cerca de Av. Chapultepec. Su segunda temporada será durante todo marzo 2014.
Sábados 20:00 hrs.
Domingos 18:00 hrs. 

Los boletos están a $110.00 pesos general.
$90.00 pesos estudiantes, maestros y tercera edad con credencial vigente.

$80.00 pesos preventa. 

Pensando estrictamente en la obra, me parece que los precios están en un rango justo.
Sin embargo, ya pensando comparativamente con otras obras en cartelera (El Camino de los Pasos Peligrosos, específicamente) que, debo decirlo, a mi gusto tiene mayor calidad, deberían bajarle unos 20 pesos a las entradas.
Y ya pensando en el hecho de que es una obra que pretende generar consciencia social sobre nuestra realidad nacional mediante las emociones, y porque el público ve el teatro como un lujo, pienso que el precio del boleto debería ser mucho mucho más bajo. Probablemente unos 60 pesos la entrada general.
Ojo, no estoy pensando como gente de teatro u operador del lugar, simplemente estoy basándome en una percepción como audiencia y en mis posibilidades económicas.

Al ser una obra con estas altas características sociales y artísticas, sería una muy buena idea que diera funciones gratuitas para que tuviera alcance con mayor diversidad de público.

Es muy recomendable y eleva el capital cultural. Vayan a verla para comprobarlo.


martes, febrero 25, 2014

ENCUENTROS SECRETOS

(Advertencia. Procure no hacer caso de la mayor parte de las cosas que digo sobre el tipo de teatro del que se habla en este escrito. Se basa únicamente en lo que pude investigar y puede generar confusiones o mala información)

He escuchado varios comentarios negativos en torno a mi por opinar donde no se me pide una opinión y no siendo teatrero de profesión (como si las artes fueran unilaterales, concepción con la que no estoy de acuerdo y que no discutiré).
Sin embargo, esta semana fui invitado por Aristeo Mora, director de la puesta en escena-experimento escénico-recorrido- exposición-investigación-obra audiovisual-video experimental-teatro postdramático de escena expandida Encuentros Secretos.

Según investigaciones que hice para escribir esto:
El teatro postdramático es el teatro "después del drama", no hace énfasis en una historia artificial, sino que pretende tomar pedazos de la realidad y experiencias cercanas con el público y el entorno.
La escena expandida es la búsqueda más allá de los escenarios, para poder convivir con la realidad y ser tan fuerte como ella, siempre intentando imitarla, con la consciencia filosófica de que no se puede ser original en escena. En este teatro, es mas importante "el que ve" que "los que son vistos". (Algo que, según yo, debería ser aplicable y evidente en todo el tipo de teatro, y en todo el arte en general, no entiendo por qué esto debería ser visto como algo novedoso. Veo el hecho de que alguien tenga que teorizar y escribir sobre esto como un síntoma muy lamentable que nos habla de una realidad artística poco halagüeña y cuestionable, no se si de los teatreros únicamente o de todos los artistas, en México o en todo el mundo).

También fui invitado a participar previamente en un breve intercambio de ideas en torno a la obra con otros invitados seleccionados para ello. Esta invitación me sorprendió porque yo no considero tener el bagaje teórico y profesional como para opinar acerca de un trabajo de esta categoría, sin embargo, acepté con alegría.
Confieso que escribo esto con mucho esfuerzo, porque no cuento con el bagaje cultural para opinar al respecto, ni siquiera se por dónde empezar a escribir, entonces, decido que lo haré desde mis apreciaciones muy personales y lo que la pieza me ha dejado, lo que he sentido con ella, lo cual es a fin de cuentas lo que verdaderamente importa en lugar de apreciaciones técnicas y teorías artísticas. De entrada, esto me gusta, es evidencia de una obra que te hace pensar e investigar por estar rompiendo paradigmas.

Si la memoria no me falla, en noviembre del año pasado fui a ver un bosquejo de lo que mas tarde sería el trabajo final. Un recorrido que les serviría para probar y afinar mas que algunos detalles, algo entendible porque se trata de una propuesta novedosa, al menos en Jalisco, -no se si en México-, así como para sus realizadores.
Este bosquejo además, fue presentado como una suerte de requisito de parte de la Secretaría de Cultura de Jalisco y su Coordinación de Teatro, quienes otorgaron el dinero para hacer la obra, mediante la convocatoria Jalisco a Escena 2013 en su sección experimental.

Meses después, el trabajo está terminado (aunque es perfectible) y es el siguiente:
Mediante convocatoria La Compañía Opcional, recibió postales de un número de personas que tienen experiencias con las calles, edificios y lugares de la ciudad de Guadalajara.  Se recibieron varias anécdotas y sentires sobre lugares muy específicos bajo la idea del desarraigo. Se trabajó en la obra en el escaparate del ExConvento del Cármen, a la vista de todo mundo, en una curiosa manera de desarrollarla. Con transparencia literal.

Según el propio director de la obra, un joven de unos 25 años, con pinta de 15, se recibieron unas 75 postales, menos las que Correos de México perdió.

Al entrar al Foro de Arte y Cultura, donde la obra se desarrolla, uno encuentra mesas de trabajo con las publicaciones hechas con base a estos documentos. Mientras espera uno las lee, sin darse cuenta que la obra ya ha empezado, leyendo reflexiones a veces interesantes, a veces obvias, de todos los que escribieron, con una característica en común: todas auténticas, muchas incluso siguen un patrón.






Después de un tiempo, los guías del recorrido salen a darnos la bienvenida. De manera casual, con algo de inevitable teatralidad, nos cuentan sus experiencias personales y el contexto del por qué decidieron montar este trabajo.


Las puertas se abren y el público sube al escenario del Foro de Arte y Cultura divididos en dos grupos para tener una movilidad cómoda y organizada a través de varias paradas alrededor del escenario, siguiendo una línea de color en el piso. En cada parada el público se detiene para ver y escuchar un poco de la historia de Miguel, quien en la ciudad de Guadalajara se encuentra ocasionalmente con su otro yo, otro Miguel que aparentemente vive las mismas cosas que él. Vemos esto por los guías, trabajo audiovisual en pantallas a los lados y al centro del escenario, con mezcla de video y sonido en vivo. Casi siempre mediante una voz en off que nos narra en primera persona las experiencias de Miguel, ocasionalmente con los guías hablándonos.
El escenario está compuesto por postales recibidas y miniaturas de lugares y calles representativas de la ciudad de Guadalajara, hay elementos escénicos diferentes en cada parada para jugar con la anécdota que se cuenta en cada uno de los lugares.
Esta anécdota se hizo mediante la recabación de lo que dicen las postales.







Al terminar esta sección, el público sube a una minivan de pasajeros para hacer un recorrido por la Avenida Alcalde, el centro y de vuelta al teatro. Se pide la participación activa de todos mediante anécdotas que tengan sobre los lugares por los que pasan, asimismo se hace una "edición" de la ciudad, recabando las ideas y peticiones que el público tiene para vivir mejor en ella, sentirse mas arraigados. Esto se complemente mediante un dibujo de esa ciudad perfecta y una narración que resulta reconfortante.
Además, todas las novedades en los recorridos y los textos e investigaciones en torno a la obra se pueden consultar en la página de www.encuentrossecretos.com


Encuentros Secretos es básicamente eso, pero aunque se haga un sumario de la experiencia, no es lo mismo que vivirla. Es incuestionablemente un trabajo muy complejo y competo, pero ¿por ser complejo es bueno?

Tras ver justo en el teatro de al lado, la formulaica, deshonesta, malcocida en olla express, mercenaria y poco imaginativa Niño de Octubre, obra beneficiada  para A La Deriva Teatro con el incentivo Jalisco a Escena 2013 para obras infantiles, con un hermoso texto de la reconocida Maribel Carrasco descaradamente utilizado como blindaje para obtener la beca, fue muy afortunado y alentador ver una puesta en escena experimental hecha por gente joven, con mirada e inquietud fresca, pero más aún, con una capacidad de brindar un método a sus ideas, sin necesidad de un blindaje mas que el de su talento.
Es muy afortunado que el dinero de los impuestos haya ido a un grupo de artistas que están buscando la innovación y encontrar una voz propia, elevar el capital artístico del país mediante métodos propios de investigación y montaje, poniéndose retos y enfrentándolos. Artistas responsables, en pocas palabras.
Tristemente, estamos acostumbrados a esperar una cosa pretenciosa, ajena y nada entendible cuando alguien nos invita a ver algo con la etiqueta de "experimental". Esto es porque, en la mayoría de los casos, los artistas nacionales cometen dos pecados:

1. Obtener fondos para una obra experimental, hacer algo mal hecho, entregar cualquier cosa, porque no hay una expectativa hacia lo experimental. Es algo muy ambiguo. Si el arte es ambiguo, el arte experimental lo es aún mas.
Zánganos que se cuelgan del erario público, como diputados que se duermen en sesión.

2. Tener una idea a desarrollar, emocionarse con ella al grado de perder perspectiva. Realizarla de manera empírica, como el arte se hace, pero con la diferencia de que esto es experimental y los experimentos requieren una hipótesis: comprobar un resultado; esto no se puede hacer de manera satisfactoria sin un método pragmático planeado y analizado. Por la carencia de método, el arte experimental es ajeno a la audiencia pero satisfactorio para su creadores en la mayoría de los casos. Infructuoso e inútil.

Encuentros Secretos es una pieza que notoriamente se hizo con interés y método, no con intereses mercenarios. Puede notarse que es un grupo de jóvenes artistas e investigadores de diferentes disciplinas (en toda la extensión de la palabra) en sintonía que querían decir algo de una manera que aún iban a explorar, y la manera de explorarlos fue responsable y organizada. El grupo no cometió ninguno de estos dos pecados del arte.

Al ser un joven primer acercamiento a un método de trabajo tan específico y novedoso, es lógico que la pieza tenga algunas fallas, pero hay que decirlo, mediante su organización y evidente trabajo fueron reducidas al mínimo. Es decir, no es una obra negligente, como la del barquito rojo.
En mi opinión estrictamente personal, las fallas de la obra son la falta de contundencia y organización visual para que la audiencia no se disperse durante el recorrido en el teatro. Al tratar de hacerlo de una manera tan casual, le falta la teatralidad necesaria para obtener atención, así como una progresión dramática que haga uso de ella y apele a los sentimientos mas que a la razón. La pieza se queda a medias tintas en ambos lados, pudiendo ser bastante mas fuerte.

Asimismo, la inclusión de los elementos audiovisuales alrededor, necesitaría estar mejor planeada y enfocada para que la experiencia del público se complemente y dirija. El audiovisual puede distraer de un, ya de por si, poco potente histrionismo.

La obra además pretende ser participativa, algo que solamente se logra hasta el recorrido final en la minivan. ¿Qué pasaría si hubiera un atrevimiento a incluir al público en una medida mayor, mas importante, durante el recorrido en el teatro?
Personalmente pienso que sería mas contundente, porque por ahora la única participación y apego real del público hacia la obra, serían las 75 personas que enviaron postales. Y uno no puede hacer una obra solamente para 75 personas.
La califico de real por mesurable, que si bien, es aún mayor que la medida que se puede hacer de la participación del público en una obra tradicional, debería ser mayor, al ser la participación uno de los propósitos intrínsecos y esenciales de la obra. Hacer realmente partícipe a todo el público de los sentires que las 75 personas entregaron, algo sumamente valioso, considerado y creativo, per se.

Estas son reflexiones que pongo en el tema de conversación moderada por Rubén Ortíz, investigador reconocido nacionalmente sobre estos temas, durante la plática previa y que fueron discutidas con dignidad. Se concluyó que hay una delgada línea entre lo participativo y lo fascista, porque finalmente el teatro participativo guía a la gente como si fueran ovejas, reduciendo su participación a instrucciones y reflejos. Algo que no es participación realmente.
Se dijo que estas cuestiones son ampliamente discutidas y que difícilmente se llegará a una conclusión, pero ¿no sería una excelente manera de concluir algo al respecto mediante la experimentación en una obra?, ¿atreverse a hacerlo?, ¿no "sacarle"?

Otro tema importante es el alcance de público que puede tener la obra. ¿Es una obra para todos o una obra para cierta elite intelectual?, ¿cómo podemos medir esto?
Durante la conversación el mismo Aristeo dijo algo que escucho sobre todo de los estudiantes amigos que conozco en el Instituto Cultural Cabañas: para él es mas importante lo que había alrededor y detrás de la obra que la obra misma. Ese establecimiento de prioridades me parece equivocado, porque entonces, hay algo que sobra en ese proceso; cuando el fin último de hacer la investigación y el proceso es generar una obra que apele a los sentimientos e inteligencia emocional del espectador.

Para mi, no es mas importante una cosa que la otra, ambas son igualmente importantes, porque se trata de una relación simbiótica y causal entre proceso y resultado, pero más aún, porque esta visión de las cosas es una contradicción esencial a la idea de la escena expandida: que el público sea mas importante que las que realizan la obra.
Se que es complicado caer o no caer en esta paradoja, cuidarse de esto.

Esto es lo que según mi conclusión impide que la obra pueda ser cercana a la audiencia no preparada intelectualmente. La prueba de ello es que me tardé cuatro días en poder escribir esta apreciación, por investigar sobre escena expandida, postdrama y teatros de participación y poder hacer una opinión informada y responsable, dentro de mis limitaciones.
Pienso que el arte debe ser entendible para todos en un nivel sentimental, en el alma, invariablemente del conocimiento técnico de las cosas.
Llevar todos los conceptos al plano del sentir.

En mi opinión, a esta pieza todavía le faltó dedicarle trabajo al aspecto artístico, el mismo que se le dedicó a la investigación. Tal vez añadir drama (acción) al tema que podría parecer frío. (Postdramático, aún tiene la palabra "drama" en su composición). En mi opinión, aunque se le da mas importancia a "los que ven" que a "los que son vistos", aún hace falta pulir e indagar, para lograr esto satisfactoriamente.
"Uno puede hablar mediante un documental sobre una rosa de la manera mas emotiva, si se planea suficientemente bien en torno a los sentimientos.", me dijo alguna vez Boris Goldenblank, mi maestro de realización documental. (Encuentros Secretos también tiene investigación documental sobre la ciudad)

Como dije antes, no tengo duda de que estos aspectos perfectibles están ahí porque la obra es un primer acercamiento de sus jóvenes autores a un método de trabajo, y no por negligencia, falta de visión, planeación o tiempo.

Me parece que fue una sabia y acertada decisión otorgar el incentivo a Aristeo y a su equipo de La Compañía Opcional, quienes tienen toda la intención de realizar algo valioso para el público, y quienes usaron de manera responsable y organizada su incentivo, para hacer una pieza que además sería muy complicada de lograr sin un apoyo de esa categoría en México, y eso es justo lo que necesitamos: cosas nuevas, que sobrepasen límites. Artistas que busquen.

Pongo todas estas apreciaciones a consideración, primeramente para dar reconocimiento a alguien que obra con buenas intenciones y responsabilidad y segundo, para darle a esta persona una crítica sincera, que probablemente puede servirle para futuros trabajos que yo estaré gustoso de ver, siempre con un ojo crítico y los cuales, desde ahora, estoy esperando.
Lo deseable y esperado (como con cualquier artista digno) es que el siguiente trabajo siga sorprendiendo y perfeccione lo ya realizado.

Aún hay camino y tranquiliza escuchar a Aristeo hablar con sinceridad, porque parece que nadie tiene que decirle esto, parece bastante autocrítico y consciente de todo esto.

Encuentros Secretos es una obra artística que hay que ir a ver bajo una óptica abierta, importante porque rompe paradigmas y que requiere esfuerzo para poder asimilarse como los autores buscan. Vale mucho como pieza.
El último fin de semana de febrero 2014 son sus últimos recorridos:
Sábados y domingos. 7 y 8:30 de la noche.
$100 pesos general y $80 pesos con descuentos para estudiantes, maestros e INSEN. 


Es un precio justo por verla, poniéndolo en comparación, a Niño de Octubre deberían bajarle un 50%. (Gracias Dios por estas comparaciones) Aunque, habría que considerar si hay gente en la condición económica de pagar este precio y el hecho de que ya pagaron la producción de la obra.

Ahora solo resta ver la obra faltante beneficiada por Jalisco a Escena a dramaturgia mexicana original: Pedazos de Apocalipsis.
A ver cómo se gastaron mi dinero.

domingo, febrero 23, 2014

GLORIA y LOS INSÓLITOS PECES GATO (Críticas enviadas al concurso "Crítica la 55 Muestra Internacional")

GLORIA
El cine puede emocionarnos cuando se hace con honestidad, un concepto que no viene en ninguna guía para críticos o en ningún libro para realizadores. Un concepto intangible, simple, pero tan significativo como para intentar explicarlo justa y objetivamente sin crear polémica; que se nota cuando la película termina, cimbrando a la audiencia de la sala. Algo palpable mediante el sentido de empatía.
Honestidad que atrae a la prole que a los festivales le da por ignorar, tanto como al intelectualoide insoportable que asiste a todos. Cine auténtico, de creadores honestos.

El cine es truculento y existen películas que engañan a la prole. Cine que comete el enorme pecado artístico de ser redituable, donde abundan los robots gigantes, superhéroes y efectos especiales tanto como hoyos en la trama y modelitos bien fotografiados mas que actores. Cine de fórmula, de vendedores.

También hay cine laureadísimo en festivales, con prestigio internacional, notas en las mejores revistas especializadas. Cine del que todos los cinéfilos de elite hablan. Si no fuiste al festival, no puede verse mas que en alguna Muestra Internacional de Cine o alcanzando su única semana en la cartelera comercial. Cine como la premiada y muy bien criticada película chilena de Sebastián Lelio, Gloria, coescrita con su guionista de cabecera, Gonzalo Maza y producida por Pablo Larraín.

Comienza la película, en la pantalla aparece Gloria, mujer divorciada de 50 años, vive en Santiago y miramos su vida: Edificio de departamentos, vecino con crisis nerviosas, trabajo aburrido en una oficina, ya no es importante para sus hijos. La cámara es simplista, es un retrato de ella.
Me parece que ya la vi, pero estoy seguro que no.
Gloria va a un club de baile, como seguramente acostumbra, busca pareja, conoce a Rodolfo, comienzan una relación y empiezan a enamorarse.

Entiendo cosas, pero no las siento.
Entiendo que se están enamorando, que la relación se torna enferma, que ella no está bien con eso, que estoy viendo un conflicto amoroso, pero no es convencional, es un conflicto amoroso con la misma Gloria. Entiendo que esto es el principal atractivo de la película.

Hay grandes aciertos que logran acercarme a ella. Pequeñas, pero significativas imágenes de su vida retratadas con el maravilloso poder observador y magnificador de la cámara y el montaje.

Todos estos elementos de la escuela del cine latinoamericano tan gustado en Europa de diez años a la fecha, de Lucrecia Martell y Pablo Stoll, que si bien ya están vistos, cuando empleados justamente, ayudan a contar la historia y lo que quiere decirnos.

Entonces comienzan a excederse: se habla de la situación política y social en Chile, para recordarnos que estamos ahí y que tal vez los realizadores tienen cierta consciencia social.
Gloria camina por las calles con una protesta detrás de ella, sin relevancia para la trama, ni para su consecuente y contenido viaje interno.

Aparece la canción ochentera "Gloria" de Laura Branigan, donde la película explica por si misma por qué el personaje se llama así. Tardo unos segundos en pensar que se trata de un payback de guión, (la vimos solitaria, cantando ochenteras con mucha enjundia en escenas previas, para entender su jovialidad a pesar de su soledad). Esta escena pretende expresar el cambio importante en el personaje después de una serie de eventos, nos explican en vez de dejar que descubramos progresivamente mediante el drama. Un poco mas y tal vez hubieran puesto un letrero.

No se si la conexión es tan forzada que la quebranta o la hace contundente. Me incomoda tener que pensar en eso, puedo imaginar a los guionistas reescribiendo para tener esta escena con ese soundtrack, emocionados por estar cerca de películas como Tony Manero: éxito asegurado los festivales. ¿O tal vez la canción fue el detonante para escribirla y hubo que encontrar una historia con un personaje homónimo para incluirla?
Creo que no es sano para nadie que uno piense en los realizadores cuando ve una película.

Soy consciente de que acabo de ver el modelo latinoamericano, un cine que hizo ya excelentes películas, que pretendía acercarse a las personas y no a los superpersonajes, con puestas en cámara frugales, centrándose en personajes y situaciones, que ha dominado y triunfado en el circuito de festivales por los últimos 13 años.
No me gusta pensar en esto mas que en el contenido que acabo de ver.
No me gusta pensar si debo escribir una crítica favorable para aparentar cultura o escribir una crítica honesta para exponer que soy un auténtico prole. Concluyo que seré honesto por congruencia y no cometer el error que me parece que acabo de ver:

Gloria también es cine de fórmula, de vendedores. Este, para el público cautivo del círculo de intelectuales, los no-proles. La fórmula es tan evidente que se siente la deshonestidad; el público de mi sala no se cimbró.
Para los no-proles es importante valorar si este modelo sigue siendo vigente y cercano para el espectador. ¿Cómo analizar si una película es exitosa por ser lo que un círculo específico de una generación muy específica espera ver o si es por lo importante: su contenido?
Eso puede medirse recuperando la empatía y sentir si el público cimbra o no.
Subsecuentemente, sabremos por qué duran solo una semana en cartelera o por qué los cines no quieren proyectarlas, sin echar la culpa por entero a los dueños de las salas.
Sabremos si las películas son hechas o no para pertenecer y ser aplaudidos por un círculo. Sabremos si realmente llegan como deben a la audiencia o si son llanos monumentos a sus autores.


LOS INSÓLITOS PECES GATO


En las últimas décadas, los mexicanos hemos estado rodeados por el narcotráfico, la violencia, la corrupción, el mal gobierno, cineastas que hacen denuncia y/o cine de profunda contemplación.

Sabemos que es falaz e irresponsable afirmar lo que he leído a muchos críticos de cine y teatro con un aire de cómoda altanería detrás del teclado "sería mejor no hacer ese teatro, ese cine". Cualquier película tiene un valor que, sobre todo, en el contexto del México actual (¿o el México de siempre?) no puede denostarse, por la gran importancia de una obra auténtica que denuncie o interprete la realidad nacional, tales como Los Olvidados de Buñuel, Rojo Amanecer de Jorge Fons o Heli de Amat Escalante, ahora hito de la cinematografía nacional.


Sin embargo, cada día es mas evidente que el público mexicano no está yendo a las salas de cine a ver las cintas nacionales. La taquilla no es muy alta, en parte por la competencia desequilibrada contra la maquinaria comercial del cine gringo y por los contenidos.

Hace algunos años, hubo un debate en el congreso (así, sin mayúscula), en donde varios de los compañeros cineastas más importantes del país se enfrentaron a los siempre tercos y bien pagados diputados. No tardó en subirse a la tribuna un representante de las salas comerciales, para decir algo que incomodó, una afirmación dolorosa, como todas las verdades incómodas, algo así como: "¿Cómo quieren que yo pase sus películas mas de una semana, si sus películas no le interesan a nadie?"
Gancho al hígado, caída a la lona, patadas de ahogado y fin de la discusión.

Cuando estás discutiendo algo tan importante para ti, algo que te apasiona, amas, enorgullece y que incluso medio te da de comer, es complicado aceptar que lo que tu adversario dice es correcto. Sin embargo, yo estoy seguro que muy dentro del corazón de los cineastas que estaban ahí, se sabía que el hombre tenía razón. (Y si no, entonces tenemos un problema de autocrítica.)

Aunque no se haya medido, es lógico que el público está harto de la horrible realidad nacional que ve diario en las noticias, no porque sea un público inculto e irresponsable, sino porque no tiene otras opciones. El público está rodeado y si la válvula de escape es Iron Man 3, entonces es lógico que entre a verla.

El cine de denuncia y de autor, en un sistema sano de producción, debe parte de su éxito y posibilidad de realizarse al cine que mantiene andando a la maquinaria, el cine comercial, para el gran público.
Sin embargo, parece que en México, entre la gente que conforma el gremio cinematográfico, también es escandaloso decir "quiero hacer una película comercial, para todo público", porque inmediatamente, de manera consciente o inconsciente, muchos pensarán que será de baja calidad o de un vacío contenido. Esto es, en parte, a los únicos y verdaderos enemigos del cine y la cultura mexicana: la familia Azcárraga y Eugenio Derbez, por acostumbrar al público común, tanto como a los cineastas a que cine comercial en México es sinónimo de mal cine, para "jodidos" (parafraseando a Azcárraga Milmo).

Sin embargo, cuando parece que todo está perdido, surgen los héroes. Las personas que se atreven a hacer lo que nadie hace, quiere, o ha pensado en hacer. Aquí es donde entra Claudia Sainte-Luce, guionista y directora de Los Insólitos Peces Gato, sin mas pretensiones que hacer la película que ella quería hacer, de la manera como le pareció mejor hacerla:
Una película sencilla, pero no aburrida. Dramática, pero no triste. Divertida, pero no ridícula, que cuenta una historia sensible y bien realizada, con una propuesta creativa e interesante en cámara, en momentos admirable. Un elenco de actrices que hagan química y rico juego escénico, alguna actriz conocida entre ellas, sin que eso sacrifique la calidad histriónica y filmarla en una ciudad que no sea el D.F., sino Guadalajara, donde se formó, probablemente por un valor sentimental honesto, y que le brinda frescura a lo que vemos en pantalla.

Una película que nos cuenta la historia de Claudia (no es casualidad que se llame igual que la directora), una muchacha sola durante toda su vida, que de pronto encuentra a una familia de tres hijas y un hijo; una familia con un gran problema, la madre está enferma de VIH terminal. Claudia entrará en la vida de la familia profundamente y vivirá con ellos sus momentos mas importantes.
"Fue un encuentro de soledades y vacíos", dice la directora en una entrevista, periodística al hablar sobre los hechos reales que originaron la película, las soledades y vacíos hacen ósmosis a la ficción, pero narrados con madurez y después de una evidente posterior reflexión que permite tomar un posición de optimismo ante la adversidad de la vida. Una posición que muchas veces le hace falta al sombrío cine latinoamericano y que cambia la película para convertirla en una tragicomedia, en vez de en una, ya acostumbrada, dolorosísima tragedia.
Vemos el proceso de la realizadora en torno a esta postura, en vez de sólo su conclusión sobre ella, con cadencia y dejándonos llevar por la historia. Esto me parece su más grande logro y nos habla de una película sumamente honesta, que aunque ligera de ver, muy probablemente es dolorosa para su autora.

Si bien, Los Insólitos Peces Gato no es una gran maravilla del séptimo arte, por ciertas discordancias entre las actuaciones, algunas buenas, otras regulares, personajes y situaciones discordantes en tono, e incluso algunos elementos que parecen sobrar y pueden olvidarse por su poco desarrollo o importancia en la trama (muy probablemente por una incapacidad sentimental de la directora para combinar o cortar los hechos en que se basó), es una buena película, honesta, disfrutable que respeta y es para la gran audiencia, con calidad y que cuenta algo importante. La sala llena en la que la vi pareció disfrutarla ampliamente.

La película es buena y puede ser un éxito. La batalla por hacerla está ganada y con creces.
La siguiente batalla a librar es contra las fuerzas oscuras del adoctrinamiento televisivo y su publicidad intensa, pero engañosa, que vende exitosamente películas comerciales con pésima manufactura, molesta deshonestidad y la falaz noción de que es el cine comercial que México necesita porque la audiencia es libre de escoger qué entra a ver al cine. Películas como la de Eugenio Derbez, que utiliza la antigua y conquistadora técnica de publicitar un espejito como un diamante, o en este caso, como una joya.

Películas como la ópera prima de Saint-Luce, poco a poco, van logrando que el público deje de estar rodeado. Los héroes nos liberan.