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viernes, junio 06, 2014

CAÍN, Día 4: Striptease/Ensayo de Luces y El Camino del Insecto


Jueves en CAÍN. No habrá una, ni dos puestas, habrá tres.
Se trata primero de dos ejercicios escénicos Striptease y Ensayo de Luces; la jornada empieza para el público a las 6 de la tarde en Casa Inverso con un aforo casi completo, bastante más que en la función de ayer a esa misma hora, en ese mismo lugar.
La razón: se trata de la escena emergente de CAÍN, sección que da la oportunidad a jóvenes talentos de participar en el encuentro, quienes además, tienen dos textos de reconocidas dramaturgas de Argentina y México: Lola Arias y Bertha Hiriart.

Por estas razones, se reúnen muchos de los teatristas -o teatreros, para ser más coloquiales, menos diplomáticos- conocidos de la ciudad, además de algunos ya ubicados fanáticos del teatro. Poco público nuevo.
El programa se dividirá en dos: primero veremos Striptease.
Al entrar, nos recibe una lúgubre iluminación roja, un actor y una actriz dando vueltas a los cuartos, al parecer escondiéndose uno del otro. Un pequeño grupo de música acústica está al fondo, con acordeones y guitarras dándole un contexto melancólico a la habitación.




Una vez que la audiencia se ha acomodado en sus asientos, los actores también lo hacen, se sientan cada uno junto a una de las puertas y la función comienza.
Se trata de un texto sobre una pareja -expareja- que al parecer no ha podido superarse. Hablan sobre su relación, sobre el bebé que tuvieron, celos, falta de libertad, rutina, verdades y cuentas pendientes del pasado. Los actores tiran las líneas, sentados casi siempre, con entonaciones adecuadas, pero no suficientes, a veces acartonadas, probablemente por respetar al pie de la letra la línea escrita, sin un estilo de actuación claro.
Un ejercicio escénico, una obra corta, nada arriesgada ni propositiva y floja sobre la incapacidad de superación de una relación con claras marcas en cada uno de ellos.


Cuando la obra termina, se anuncia que una editorial local, Pollo Blanco, publicará el trabajo escrito. Los dos actores serán la portada del libro.
Se nos pide salir un momento mientras se acomoda el siguiente ejercicio.
Afuera, el público especializado comenta y yo puedo escuchar, al no tener otra cosa que hacer, la obra que se acaba de ver. Algunos hablan sobre la profundidad del texto, otros sobre los dos actores, unos opinan que ella es mejor que él, otros opinan exactamente lo contrario. No hay consensos.
El tipo de comentarios que genera una obra que no ha llenado las expectativas o que no alcanzó a llegar a los sentimientos del público.
El tipo de ejercicio que, según mi opinión, solo podría interesarle en algún nivel a la gente de teatro. Por el hecho de ver a los jóvenes o por ser un texto de una persona reconocida, o ambas, pero que tendría muy poco interés en el público general. Algo que se ve reflejado en la gente que asistió.
Después de que el equipo del encuentro acomoda la sala, podemos volver a entrar.


La segunda alineación escénica nos espera ya en posiciones, calentando para Ensayo de Luces.
Después de unos momentos, nos damos cuenta que el calentamiento es parte de la obra.
Una metaobra: obra dentro de una obra, dentro de una obra.
Una directora habla con sus actores sobre lo que tienen que hacer, en ese momento, los actores comienzan a ejecutarlo, la ficción dentro de la ficción trata sobre un director que quiere tener su ensayo de luces con una actriz que disfruta de causar celos a la esposa del director, quien era actriz también antes de tener un hijo con él, ella solo quiere ir a cenar, mientras que el obsesionado director pasa un mal rato al tener que lidiar con ella y otros conflictos que no le permiten correr su ensayo. También se encuentra el técnico que se encarga de iluminar, quien tiene grandes proyectos para dirigir y escribir.
Una obra sobre celos, aparentemente personal de su autora, y sobre lo difícil que es hacer teatro.
Al escribir el presente texto, me doy cuenta que leído parece más interesante de lo que realmente fue, tal vez por el choro del metateatro.






Otro ejercicio escénico, un poco mejor actuado y puesto. Ya se siente como una obra, con momentos divertidos y satíricos, pero con poca emoción fuera de eso y algunas líneas aún dichas sin mucha técnica, sobre todo por el actor que interpreta al director, sigue sintiéndose algo exagerado y como un ejercicio. Los actores que hacen al técnico y la actriz brillan por su interpretación.
Al igual que el anterior, por contenido y forma, pasa como un ejercicio que solamente podría tener un interés para la gente de teatro, pero para nadie más. Incluso hay alusiones a obras locales, de las cuales el público que está ahí se ríe, nada malo, solo un detalle, pero un detalle que revela mucho.
Al final, el director del ejercicio agradece la oportunidad de Escena Emergente de poder tener espacio en un lugar donde hay público más exigente y especializado. Me parece que es un acierto pensar en el público exigente y un arma de dos filos pensar en el especializado.
Haciendo respuesta a lo solicitado, como público exigente digo una cosa: me parece que hay que arriesgarse más, buscar textos donde haya que investigar un poco, afuera del ambiente y situaciones del teatro, para poder llegar a mayor público, también buscar formas de escenificación más creativas. Algo ultranecesario para poder hacer más y mejor teatro, con funciones pagadas y solvencia.
Afortunadamente, se trata al parecer de muchachos que están ingresando al teatro profesional y subiendo rápidamente. Puede notarse ya una calidad y esperemos que la sigan elevando, haciendo caso de lo que el público general quisiera ver, sin traicionar sus principios artísticos.

La función termina con aplausos del público.

Después de esto, que se siente como un aperitivo, nos vamos casi todos al Estudio Tres23 para ver El Camino del Insecto del Grupo Ocho Metros Cúbicos del D.F.
Una larga fila desde temprano para conseguir boletos bajo una lluvia ligera. Muchos de los que estábamos en Casa Inverso, mas otra comitiva. Una cosa en común: mayormente gente de teatro o funcionarios de cultura, poco público general. Algo lamentable, pero entendible: la obra es de David Gaitán, reconocido creador escénico, quien además le asistió dirección a Martín Acosta en la grandiosa versión de Timboctou que vino a Guadalajara y contó con talento de aquí.

Después de sentarnos todos los conocidos, directores, actores, críticos, excríticos, funcionarios, organizadores y/o dramaturgos en la gradería del Tres23, acomodada hacia la pared de la entrada, la función comienza con energía y precisión.
Nuestros dos actores salen a escena y nos narran un prólogo: la suciedad de los mundiales y del futbol. Los argentinos, en particular Maradona, revelaron años después que en la final contra Brasil, la famosa final de la Mano de Dios, literalmente envenenaron al rival para que perdiera.
Las consecuencias sociopolíticas del futbol. La corrupción imperante en una nación con un futbol también tramposo: el presidente Menem consigue una mayoría dictatorial de manera igualmente sucia.
La obra continúa y ahora estamos en México, en el futuro no muy lejano. México está en la final, un portero debe parar un penal decisivo, la dictadura, esa que no existe, pero si existe, sigue en el poder. Hay una esperanza de abolirla, pero existe un plan para detenerla.
El portero comienza a quedarse ciego y frente a él solo puede ver a un insecto suspendido en su vuelo, mirándolo directamente a los ojos. La obra se convierte en un ejemplo magistral de dramaturgia y dosificación de la información, un entramado de revelaciones que nos hacen saber poco a poco que demonios está sucediendo. 






Con una dirección escénica muy precisa, actuaciones consistentes y siempre en un tono y energía adecuados para llevarnos a lo largo de la trama, utilizando los dispositivos escénicos estrictamente necesarios con mucha creatividad, la obra no pierde potencia ni atención ni por un segundo.
Es, además, un tema sumamente necesario en nuestro contexto político actual. Una obra que debería ver más gente de la que estrictamente fuimos a verla en esa función.




El desarrollo oscila entre la opinión personal, pero bien fundamentada del texto sobre la relación política-futbol y la historia que se nos cuenta de una manera muy interesante. El público es capaz de imaginar y emocionarse con las escenas que se narran, hay tensión y distensión, conflicto y confusión bien manejadas. Uno puede imaginar las escenas montadas en su cabeza como en una película. 
Una obra emocionante que conecta con el espectador. 


Comienza a llover fuerte, el techo del Tres23 hace mucho ruido.
Esto le va a la obra cuando llega a sus momentos más tensos. Atmósfera y emoción, además de la que crea la música, también muy precisa.
Al final, los aplausos le ganan al ruido de la lluvia.


Mientras la lluvia se va, la mayoría de los que estamos ahí nos quedamos un rato a charlar. Todos parecen muy contentos de haberla visto, se encuentran satisfechos.

Es probable que el público general haya preferido ir a ver Níobe al Jueves de Teatro de la Secretaría de Cultura ,algo que me parece necesario para la generación de públicos y cumplimiento del gobierno con su responsabilidad de dar cultura, y por eso no hayan asistido a ver esta obra que tiene menos probabilidades de verse en Guadalajara. Sin embargo, pienso que sería buena idea pasarlo a lunes, para no interferir con la oferta teatral de Guadalajara, casi no hay obras los lunes.
En relación con la generación de públicos, debo insistir en la importancia de convertir a las alrededor de 300 personas que asisten al teatro en Guadalajara en mil. Esto se logra mediante obras como la segunda que vimos este día, que combina cosas que le interesan a la gente con una buena calidad y propuesta escénicas, que nos mantienen entretenidos y tensos, para al final llegar a una reflexión generada por la emoción.
Además, uno de los actores menciona el mérito del encuentro por ser organizado mayoritariamente con recursos privados, no públicos. Algo considerado como insólito para muchos.
Vemos entonces que si se puede hacer esto, tan necesario para el desarrollo sano económico del teatro y su posterior profesionalización.

CAÍN se anota su segundo 10 con esta obra.

El viernes, en el penútlimo día, toca algo de danza por primera vez en el Encuentro: Ejercicio Existencial del Cuerpo que Habla Parte I, de Experimental Machina.

Terminado el "Jueves de Teatreros VS. Jueves de Teatro", esperemos ver grupos mas variados de público el viernes.

miércoles, junio 04, 2014

CAÍN Día 2: Derretiré con un Cerillo la Nieve de un Volcán

Minutos antes de las 8 de la noche, la calle Ocampo esquina con Juárez en el centro de Guadalajara está bulliciosa y abarrotada. Más de 200 personas están esperando entrar a ver la nueva obra del grupo Lagartijas Tiradas al Sol: Derretiré con un Cerillo la Nieve de un Volcán.
Había que formarse con más de una hora de anticipación para alcanzar boleto gratuito para entrar.

Pasan de las 8 y el bullicio es tal que no hay certeza de cuántas personas aún alcanzarán a entrar con boleto y cuántas se quedarán afuera. La obra está empezando ya con algunos minutos de retraso.
Gajes del extraordinario cupo y poder de convocatoria que tuvo la función.
Se vive un ambiente emocionante, los que conocen el teatro nacional saben que el grupo en cuestión es un hito en su historia, un grupo que pone un ejemplo y propuesta novedosa con su forma de trabajo y sus contenidos, el público general está emocionado porque saben que verán algo diferente: un documental escénico, según dice el programa de mano.


Alrededor de las 8:15 de la noche el público empezó a entrar a la sala, sentándose poco a poco ante un escenario visible a nivel de piso, con un conjunto de sillas y mesas acomodadas a lo largo de un rectángulo, así como una pantalla para proyecciones al fondo.
La gente que no logró entrar está molesta y decepcionada afuera, circulan rumores de que se repartieron boletos en la Secretaría de Cultura de Guadalajara y que las personas que los tienen no están llegando a tiempo. No se sabe bien qué hacer.
Repartir boletos VIPs, un error grave de un encuentro que es para la gente.




Finalmente, los actores salen a escena, se sientan alrededor de una mesa, relajados, preparándose, platicando frente a todo mundo a manera de tercera llamada.


Las aproximadamente 140 localidades del Foro LARVA se ocupan, las puertas se cierran, algunos de los que están afuera deciden irse decepcionados, algunos más impulsivos quieren ejecutar un portazo. Los impulsos se detienen pasado un rato y muy poco público ve afectada la función por el bullicio de afuera.
Esperamos que la desorganización y el bullicio no arruinen la experiencia de la obra.

La función comienza.
Luisa Pardo, Gabino Rodríguez y Francisco Barreiro se mueven a marcas iniciales y, con mucha potencia, a través de contenido audiovisual, se comienza a hablar del contexto político-histórico actual: el PRI, partido que estuvo más de 70 años en el poder mexicano, ha vuelto después de 12 años de breve alternancia. Los jóvenes no quieren -no queremos- que regrese el PRI, por lo que simboliza, representa y ejecuta, sin embargo, se declara en voz alta que estas ideas provienen en gran medida de una tradición histórica, y que probablemente no se sepa demasiado sobre la verdadera historia del partido oficial.


Los actores declaran en voz alta y con total sinceridad que la presente obra es el producto artístico de una investigación para descubrir responsablemente esa historia.
Se hace otra importante declaración, durante el proceso de investigación, encontraron en una biblioteca en Veracruz un libro escrito por una mujer desaparecida, Natalia Valdez Tejeda, una maestra que mientras participaba en luchas sindicales escribió un libro de texto sobre la historia no contada del priísmo, a quien se dedicaron a investigar. La obra también girará en torno a la vida de ella, una mujer rebelde de pensamiento que fue borrada al parecer de la historia oficial.


Después de buscarla y no encontrar nada sobre ella, me pregunto: ¿es este personaje real o ficticio como dispositivo dramático?, mi opinión es que, en términos artísticos, no importa. Pero en términos históricos, vale la pena hacer la indagación.
La obra ya empezó a generar cuestionamientos e investigaciones personales.

El documental escénico empieza potente y sincero. Con una declaración de principios de investigación y con apertura total ante su audiencia. Características excepcionales y plausibles en los trabajos documentales artísticos.

Después del prólogo comienza la acción.
La obra revela, poco a poco, sin prisas y con extrema precisión en las actuaciones, tonos, incontables e ingeniosos dispositivos escénicos que son cuidados visiblemente por los propios intérpretes, la historia del partido oficial en México: PNR, PRM, ahora PRI, desde sus inicios posrrevolucionarios hasta el año de la alternancia. También, en una suerte de montaje paralelo comparable con un documental cinematográfico, la historia de Natalia desde su infancia.



Este paralelismo nos permite establecer una conexión emocional. Convierte a Natalia, el personaje del documental escénico, en la vida y voz de nosotros, de nuestros padres. De los ciudadanos mexicanos en su relación con el régimen  del partido oficial, estas escenas puestas a cuentagotas entre escenas de la historia nacional, de las presidencias y campañas desde Calles, pasando por la expropiación petrolera con Lázaro Cárdenas, la modernización y entrega del país de Manuel Ávila Camacho, los sindicatos, hasta llegar a las matanzas y nula negociación de Díaz Ordaz, el nepotismo de López Portillo, Fidel Velázquez, el entreguismo Salinista, el EZLN, Televisa y la crisis que enfrentó Zedillo en 1994. Información dura, pero dada de una manera muy lúdica y en momentos incluso cómica, pero en otros bastante impactante, por medio de las interpretaciones de los actores que a veces hacen de narradores, otras tantas van rotando personajes de la vida política nacional y nos muestran, de maneras a veces caricaturizadas y divertidas escenas reales, o que pudieron ser reales, de nuestra historia política.




Es una obra que nos ayuda a comprender la historia y por lo tanto, a hacer una reflexión acerca de quienes somos y por qué somos, debido a la herencia cultural e imposición del régimen. Natalia es una libre pensadora y en pasajes de su vida vemos su nula tolerancia a la corrupción, lo difícil que es ser mujer en México, la falta de oportunidades y sobre todas las cosas, el deseo
profundo e impotente de ser libre, verdaderamente libre.
Un reflejo de cada persona, de cada mexicano, olvidado entre la masa por la historia oficial. "Sé que picaré una montaña con un clavo o que derretiré con un cerillo la nieve de un volcán." es la frase que una de los primeros candidatos independientes que ganaron democrática e insólitamente contra el aparato del régimen dijo justo antes de volarse la tapa de los sesos en protesta por un fraude electoral perpetrado en su contra en 1943, un hombre desaparecido de la historia oficial.
Frase usada como un título simbólico y poderoso, unitario con la obra, un laurel de victoria, respeto y luto a Jorge Meixueiro.  El rescate documental de esto es una clara muestra de lo que la obra representa y hace.




Se trata, sin lugar a dudas, del grupo de teatro más socialmente comprometido del país. Tan comprometido como talentoso y disciplinado.
La obra mejoró muchísimo desde su estreno hace casi un año en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz del CCU-UNAM, al cual tuve el privilegio de asistir. En aquella ocasión, era una obra muy larga, en momentos pesada, pero ahora puede verse que se hizo un pulido sobre un primer trabajo ya de por si exhaustivo de investigación, condensación y síntesis artística.
La obra es, a mi parecer, un ejemplo de la labor que se hace con la maleabilidad de toda la información para sintetizarla y convertirla en un espectáculo valioso, inteligente, hábil, que es apto para un gran número de público de un país que requiere propuestas que le hagan pensar sobre su realidad nacional, no solamente de manera histórica, sino filosófica y reflexionando sobre si mismo.
Todo esto a través de los símbolos, abiertos a la interpretación y el uso del escenario, a través de los actores que se ponen en posiciones vulnerables de una obra casi siempre seria, pero en momentos satírica y cómica.
Es una obra que hace uso intelectual del lenguaje teatral, agregando interpretaciones y subtextos libres, pero que no afecta negativamente al entendimiento del texto y anécdota principal; en pocas palabras: la obra trata a su público como gente inteligente.





Es notable y notorio que se hizo un trabajo riguroso, pensando en la audiencia, pero con la sinceridad de contar lo que quieren y sienten como su responsabilidad.
Es para celebrarse que la función haya sido gratuita, de esta forma, se reafirma la responsabilidad de los grupos para brindar estos contenidos a los hermanos mexicanos.

Después de una emotiva función, llena de energía de audiencia e intérpretes, el escenario inicial ha cambiado completamente ante nuestros ojos como una pintura viva, dejándonos en silencio, pensando antes de lanzar el primer aplauso.
Acabamos de ver una obra de arte y el grupo de teatro parece satisfecho.





Una reedición del libro La Revolución Institucional de Natalia Valdez se encuentra disponible para comprarse. La obra es efímera, el libro permanece para el que quiera llevarlo a su casa. Así se ataca la desmemoria desde dos flancos.



Ahora entiendo porque han dejado descansar su anterior obra El Rumor del Incendio, la cual lamentablemente nunca pude ver.
El hito y la comparación que representaban ante los públicos y críticos probablemente no dejaban que Derretiré con un Cerillo la Nieve de un Volcán tomara su propio vuelo y llegara a la madurez y respeto que merecía. Ahora puede sentirse que esto está resuelto.
Debo repetir: este día, en la segunda función de CAÍN 2014, hemos visto una obra completa. Una valiosa, responsable y mexicana obra de arte.
Afuera del teatro, se comenta, hay reflexión, se ha visto una obra de arte que tiene que verse.

martes, junio 03, 2014

La primera de CAÍN 2014: Solitario Joseph

Hace seis años, armado con una cámara de video y mucho entusiasmo, quise entrevistar a un maestro de escultura en alguna escuela de artes plásticas que no mencionaré.
Lo que rescaté de eso fue una valiosa forma de pensar que quisiera retomar para empezar a hablar sobre Solitario Joseph, la obra inaugural del Encuentro de Teatro CAÍN 2014, presentada por el Grupo Principio de México D.F.
El hombre me preguntó: ¿Qué hace de una escultura una obra grandiosa?, yo no supe qué contestarle y continuó: la mayoría dice que es la grandilocuencia, que sea una escultura gigantesca, espectacular, yo les digo que no. Una escultura grandiosa puede estar en la palma de tu mano. Puede ser muy pequeña, pero con gran atención en los detalles, la experiencia estética está en otro lugar.

CAÍN es un encuentro que siempre se ha caracterizado por seguir la línea del pequeño formato, por lo cual no sorprende que la obra inaugural se haya presentado en un caluroso cuarto dentro de Casa Inverso de, literalmente, 6x6 y en un escenario de 4x4 para los actores.
Después de acomodarse las aproximadamente treinta personas de público que llenó el cuarto la tarde del lunes 2 de junio a las 8 de la noche inició la función, sin dar tercera llamada.
La función, que además fue un estreno mundial, abrió con esta imagen:




Poco a poco, con un inicio algo flojo, pero con una progresión que se va elevando de tono conforme la obra se desarrolla, se nos va develando la historia de dos hermanos, no de sangre ni medios hermanos, sino adoptados: Isaac y Drago, interpretados por Isaí Flores Navarrete y Giovanni Gamba, en un viaje a lugares inesperados y muy diversos, pero que tiene su mayor relevancia en las almas y psicologías de los personajes.
Ambos hermanos están buscando resolver cuestiones de sus vidas, buscan a su padre ausente, desean olvidar cicatrices de amor y en el camino encuentran una peculiar selección de personajes, tales como una niña de la calle con grandes necesidades afectivas, una científica en busca de la salvación humana o un sabio y cínico exiliado, entre otros. Ximena Gutiérrez Sastrias interpreta a esta variedad tan amplia de personajes que dejan una marca permanente en las personalidades, siempre cambiantes, de los hermanos.



Tan solo leyendo esto, podemos divisar un gran reto dramaturgico y escénico: lograr contar esta historia de manera eficiente como primer paso y como segundo, pero no menos importante, de manera emotiva.

Los personajes viajan de los lugares más comunes, como lo es un autobús de pasajeros o una discoteca, a lugares apacibles como la playa, extremos como un glaciar, o surreales, como el mismísimo espacio o a aquel lugar a donde van los que sufren, los que se han perdido.
La solución obvia y más utilizada sería requerir una producción enorme y costosa para lograrlo, mamparas, escenografía y utilería diseñada y construida especialmente para la puesta.

Sin embargo, es una grata sorpresa ver que todo este viaje está resuelto con una cosa aún más importante e interesante: ingenio.
El escenario, de 4x4, con un esquema definido de iluminación a veces manejado por los mismos actores y un sonido atmosférico alrededor de la audiencia bastan para llevarla en ese viaje. Lo mejor es que funciona perfectamente para, paradójicamente, no perder de vista los impactos y cambios que los personajes viven a lo largo de esta historia que cronológicamente es tan larga, o incluso más, que una vida. Escénicamente sorprende ver un espacio tan  pequeño y sin ninguna de las características de un teatro común funcionar tan bien para los focos de atención y dinamismo de las escenas, incluso con personajes desapareciendo totalmente de la vista.

Tal como en la obra sucedería, lo que un personaje con el que me crucé me dijo hace seis años, ahora está haciéndose evidente. Este es precisamente el sentido de lo que el maestro escultor me dijo: ser capaces de ver los detalles, fundidos perfectamente con el discurso de la obra, que además se siente honesta. No caer en la falsa grandilocuencia.

Sin embargo, al ser un estreno y al estar tan cerca de la audiencia, podían notarse varias deficiencias.
La primera y más severa para la narración de la historia era el hecho de que la actriz, quien tiene un enorme peso sobre la obra al interpretar muchos personajes, no los caracterizaba de maneras distintas, limpias y claras. Uno tardaba algunos segundos en entender que se trataba de un personaje diferente, por el contenido del mismo texto, y esto no puede estar bien, porque es un distractor de la trama.
Me parece que esto es uno de los grandes retos a enfrentar en el teatro de pequeño formato, y que debería de reflexionarse y prevenirse esto durante los ensayos antes de llegar a un estreno. Concluyo esto después de ver un problema muy parecido en el estreno en Febrero de Una Historia de Amor en Berlín (http://laguaridadelcritico.blogspot.mx/2014/02/una-historia-de-amor-en-berlin.html), en donde la actriz enfrentaba una situación muy similar.
Si esto es una deficiencia en el teatro estilo italiano, se eleva aún más en el pequeño formato donde el público puede verlo absolutamente todo. Sin embargo, es entendible que el estreno tambaleé y que después de algunas funciones los actores se vayan sintiendo cada vez más cómodos, dejando que la obra madure en ellos, y en esta ocasión, como en la otra, no representó un problema mayúsculo que demeritara la calidad de lo que se mostró al público.
El otro problema tiene que ver precisamente con esto, aún parece que los actores están tirando sus líneas en ciertos momentos, con demasiada energía. Me parece que hace falta controlarla, dejar que las acciones y palabras caigan como deben caer, jugando un poco con los tintes para elevar y aclarar las lecturas y momentos.
Sin embargo, debe decirse que muchos de los momentos ya están muy bien logrados, con potencia dramática para entretener e impactar al espectador.


Con momentos muy cómicos, fuertes y reflexivos, llevándonos a lugares y tiempos de lo aparentemente más frívolo a lo más solemne, texto sólido y logrando hacernos partícipes de un viaje grandioso en la pequeñez de un cuartito, la obra se anota como un éxito en su estreno en CAÍN 2014, demostrando que no se necesitan grandes salas y producciones para serlo y conectar con el público, que siempre respeta el espacio de la ficción tan endeble y delicado.

Es un viaje de producción épica y cinematográfica, con cuatro luces led, un par de luces decorativas, unas bocinas y tres actores a dos pasos de ti.

Mañana toca Derretiré con un Cerillo la Nieve de un Volcán del grupo Lagartijas Tiradas al Sol.
La obra de teatro documental sobre la historia de los mexicanos y el PRI. Una obra que vi en su estreno en la UNAM hace unos años. Ya veremos cómo se pone esta vez.
Martes 3 de junio, totalmente gratis en el Foro de LARVA, (Ocampo, esquina con Juárez) a las 8:30 pm. Lleguen temprano para alcanzar a entrar y esperen mi reseña/crítica/crónica. (Ya ni se que es).

Mañana: Lagartijas Tiradas al Sol

Agradezco su atención a este, el regreso de La Guarida del Crítico para CAÍN 2014.