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viernes, junio 06, 2014

CAÍN, Día 4: Striptease/Ensayo de Luces y El Camino del Insecto


Jueves en CAÍN. No habrá una, ni dos puestas, habrá tres.
Se trata primero de dos ejercicios escénicos Striptease y Ensayo de Luces; la jornada empieza para el público a las 6 de la tarde en Casa Inverso con un aforo casi completo, bastante más que en la función de ayer a esa misma hora, en ese mismo lugar.
La razón: se trata de la escena emergente de CAÍN, sección que da la oportunidad a jóvenes talentos de participar en el encuentro, quienes además, tienen dos textos de reconocidas dramaturgas de Argentina y México: Lola Arias y Bertha Hiriart.

Por estas razones, se reúnen muchos de los teatristas -o teatreros, para ser más coloquiales, menos diplomáticos- conocidos de la ciudad, además de algunos ya ubicados fanáticos del teatro. Poco público nuevo.
El programa se dividirá en dos: primero veremos Striptease.
Al entrar, nos recibe una lúgubre iluminación roja, un actor y una actriz dando vueltas a los cuartos, al parecer escondiéndose uno del otro. Un pequeño grupo de música acústica está al fondo, con acordeones y guitarras dándole un contexto melancólico a la habitación.




Una vez que la audiencia se ha acomodado en sus asientos, los actores también lo hacen, se sientan cada uno junto a una de las puertas y la función comienza.
Se trata de un texto sobre una pareja -expareja- que al parecer no ha podido superarse. Hablan sobre su relación, sobre el bebé que tuvieron, celos, falta de libertad, rutina, verdades y cuentas pendientes del pasado. Los actores tiran las líneas, sentados casi siempre, con entonaciones adecuadas, pero no suficientes, a veces acartonadas, probablemente por respetar al pie de la letra la línea escrita, sin un estilo de actuación claro.
Un ejercicio escénico, una obra corta, nada arriesgada ni propositiva y floja sobre la incapacidad de superación de una relación con claras marcas en cada uno de ellos.


Cuando la obra termina, se anuncia que una editorial local, Pollo Blanco, publicará el trabajo escrito. Los dos actores serán la portada del libro.
Se nos pide salir un momento mientras se acomoda el siguiente ejercicio.
Afuera, el público especializado comenta y yo puedo escuchar, al no tener otra cosa que hacer, la obra que se acaba de ver. Algunos hablan sobre la profundidad del texto, otros sobre los dos actores, unos opinan que ella es mejor que él, otros opinan exactamente lo contrario. No hay consensos.
El tipo de comentarios que genera una obra que no ha llenado las expectativas o que no alcanzó a llegar a los sentimientos del público.
El tipo de ejercicio que, según mi opinión, solo podría interesarle en algún nivel a la gente de teatro. Por el hecho de ver a los jóvenes o por ser un texto de una persona reconocida, o ambas, pero que tendría muy poco interés en el público general. Algo que se ve reflejado en la gente que asistió.
Después de que el equipo del encuentro acomoda la sala, podemos volver a entrar.


La segunda alineación escénica nos espera ya en posiciones, calentando para Ensayo de Luces.
Después de unos momentos, nos damos cuenta que el calentamiento es parte de la obra.
Una metaobra: obra dentro de una obra, dentro de una obra.
Una directora habla con sus actores sobre lo que tienen que hacer, en ese momento, los actores comienzan a ejecutarlo, la ficción dentro de la ficción trata sobre un director que quiere tener su ensayo de luces con una actriz que disfruta de causar celos a la esposa del director, quien era actriz también antes de tener un hijo con él, ella solo quiere ir a cenar, mientras que el obsesionado director pasa un mal rato al tener que lidiar con ella y otros conflictos que no le permiten correr su ensayo. También se encuentra el técnico que se encarga de iluminar, quien tiene grandes proyectos para dirigir y escribir.
Una obra sobre celos, aparentemente personal de su autora, y sobre lo difícil que es hacer teatro.
Al escribir el presente texto, me doy cuenta que leído parece más interesante de lo que realmente fue, tal vez por el choro del metateatro.






Otro ejercicio escénico, un poco mejor actuado y puesto. Ya se siente como una obra, con momentos divertidos y satíricos, pero con poca emoción fuera de eso y algunas líneas aún dichas sin mucha técnica, sobre todo por el actor que interpreta al director, sigue sintiéndose algo exagerado y como un ejercicio. Los actores que hacen al técnico y la actriz brillan por su interpretación.
Al igual que el anterior, por contenido y forma, pasa como un ejercicio que solamente podría tener un interés para la gente de teatro, pero para nadie más. Incluso hay alusiones a obras locales, de las cuales el público que está ahí se ríe, nada malo, solo un detalle, pero un detalle que revela mucho.
Al final, el director del ejercicio agradece la oportunidad de Escena Emergente de poder tener espacio en un lugar donde hay público más exigente y especializado. Me parece que es un acierto pensar en el público exigente y un arma de dos filos pensar en el especializado.
Haciendo respuesta a lo solicitado, como público exigente digo una cosa: me parece que hay que arriesgarse más, buscar textos donde haya que investigar un poco, afuera del ambiente y situaciones del teatro, para poder llegar a mayor público, también buscar formas de escenificación más creativas. Algo ultranecesario para poder hacer más y mejor teatro, con funciones pagadas y solvencia.
Afortunadamente, se trata al parecer de muchachos que están ingresando al teatro profesional y subiendo rápidamente. Puede notarse ya una calidad y esperemos que la sigan elevando, haciendo caso de lo que el público general quisiera ver, sin traicionar sus principios artísticos.

La función termina con aplausos del público.

Después de esto, que se siente como un aperitivo, nos vamos casi todos al Estudio Tres23 para ver El Camino del Insecto del Grupo Ocho Metros Cúbicos del D.F.
Una larga fila desde temprano para conseguir boletos bajo una lluvia ligera. Muchos de los que estábamos en Casa Inverso, mas otra comitiva. Una cosa en común: mayormente gente de teatro o funcionarios de cultura, poco público general. Algo lamentable, pero entendible: la obra es de David Gaitán, reconocido creador escénico, quien además le asistió dirección a Martín Acosta en la grandiosa versión de Timboctou que vino a Guadalajara y contó con talento de aquí.

Después de sentarnos todos los conocidos, directores, actores, críticos, excríticos, funcionarios, organizadores y/o dramaturgos en la gradería del Tres23, acomodada hacia la pared de la entrada, la función comienza con energía y precisión.
Nuestros dos actores salen a escena y nos narran un prólogo: la suciedad de los mundiales y del futbol. Los argentinos, en particular Maradona, revelaron años después que en la final contra Brasil, la famosa final de la Mano de Dios, literalmente envenenaron al rival para que perdiera.
Las consecuencias sociopolíticas del futbol. La corrupción imperante en una nación con un futbol también tramposo: el presidente Menem consigue una mayoría dictatorial de manera igualmente sucia.
La obra continúa y ahora estamos en México, en el futuro no muy lejano. México está en la final, un portero debe parar un penal decisivo, la dictadura, esa que no existe, pero si existe, sigue en el poder. Hay una esperanza de abolirla, pero existe un plan para detenerla.
El portero comienza a quedarse ciego y frente a él solo puede ver a un insecto suspendido en su vuelo, mirándolo directamente a los ojos. La obra se convierte en un ejemplo magistral de dramaturgia y dosificación de la información, un entramado de revelaciones que nos hacen saber poco a poco que demonios está sucediendo. 






Con una dirección escénica muy precisa, actuaciones consistentes y siempre en un tono y energía adecuados para llevarnos a lo largo de la trama, utilizando los dispositivos escénicos estrictamente necesarios con mucha creatividad, la obra no pierde potencia ni atención ni por un segundo.
Es, además, un tema sumamente necesario en nuestro contexto político actual. Una obra que debería ver más gente de la que estrictamente fuimos a verla en esa función.




El desarrollo oscila entre la opinión personal, pero bien fundamentada del texto sobre la relación política-futbol y la historia que se nos cuenta de una manera muy interesante. El público es capaz de imaginar y emocionarse con las escenas que se narran, hay tensión y distensión, conflicto y confusión bien manejadas. Uno puede imaginar las escenas montadas en su cabeza como en una película. 
Una obra emocionante que conecta con el espectador. 


Comienza a llover fuerte, el techo del Tres23 hace mucho ruido.
Esto le va a la obra cuando llega a sus momentos más tensos. Atmósfera y emoción, además de la que crea la música, también muy precisa.
Al final, los aplausos le ganan al ruido de la lluvia.


Mientras la lluvia se va, la mayoría de los que estamos ahí nos quedamos un rato a charlar. Todos parecen muy contentos de haberla visto, se encuentran satisfechos.

Es probable que el público general haya preferido ir a ver Níobe al Jueves de Teatro de la Secretaría de Cultura ,algo que me parece necesario para la generación de públicos y cumplimiento del gobierno con su responsabilidad de dar cultura, y por eso no hayan asistido a ver esta obra que tiene menos probabilidades de verse en Guadalajara. Sin embargo, pienso que sería buena idea pasarlo a lunes, para no interferir con la oferta teatral de Guadalajara, casi no hay obras los lunes.
En relación con la generación de públicos, debo insistir en la importancia de convertir a las alrededor de 300 personas que asisten al teatro en Guadalajara en mil. Esto se logra mediante obras como la segunda que vimos este día, que combina cosas que le interesan a la gente con una buena calidad y propuesta escénicas, que nos mantienen entretenidos y tensos, para al final llegar a una reflexión generada por la emoción.
Además, uno de los actores menciona el mérito del encuentro por ser organizado mayoritariamente con recursos privados, no públicos. Algo considerado como insólito para muchos.
Vemos entonces que si se puede hacer esto, tan necesario para el desarrollo sano económico del teatro y su posterior profesionalización.

CAÍN se anota su segundo 10 con esta obra.

El viernes, en el penútlimo día, toca algo de danza por primera vez en el Encuentro: Ejercicio Existencial del Cuerpo que Habla Parte I, de Experimental Machina.

Terminado el "Jueves de Teatreros VS. Jueves de Teatro", esperemos ver grupos mas variados de público el viernes.

jueves, junio 05, 2014

CAÍN Día 3: APARTE y UNA HISTORIA DE AMOR EN BERLÍN

Después de un energético y exitoso segundo día con la función de Derretiré con un Cerillo la Nieve de un Volcán, el Encuentro de Teatro CAÍN bajó un poco la espectacularidad para volverse a acoger en sus sedes clásicas principales: Casa Inverso y el Teatro Estudio Tres23, para los pequeños formatos.

La jornada del encuentro dio inicio para el público a las 6 de la tarde en Casa Inverso con la obra Aparte, del Colectivo Alebrije proveniente de la ciudad de León, Guanajuato.
El folleto, al igual que el día anterior, también indica que se trata de teatro documental.

En una tarde aún calurosa e iluminada se reúne una moderada cantidad de personas para ver el nuevo trabajo del mismo colectivo que organiza el ya famoso festival La Comuna en sus ciudad de origen y que el año pasado también participó en CAÍN con The Road to el Fin del Mundo, una obra que se desarrollaba en un camión de pasajeros.
Se esperan sorpresas.

Minutos después de las 6, el público entra a la calurosa sala de Inverso, con ventiladores encendidos a los lados, los tres actores ya nos esperan, sentados en el piso, interactuando con algunos objetos.


La obra comienza sin tercera llamada, ya toda una costumbre en el pequeño formato al parecer. Funciona muy bien porque le quita solemnidad a la interacción con el público, una buena decisión además que tiene que ver con el espacio. Podemos sentir a los actores, su energía y su presencia justo frente a nosotros, como tres amigos que nos están contando algo con mucha pasión.

Y si de energía y pasión hablamos, vaya que en esta obra se pintan solos.




Desde el principio, las energías de los tres son muy elevadas y nunca bajan hasta que se termina la obra. Un gran acierto que puede cimbrar hasta la audiencia, sin embargo, la obra tarda un poco en establecer su tema, en decirnos de qué se trata realmente.
Cuando finalmente sucede, se nos cuenta el punto de vista personal del colectivo sobre la ciudad de León, Guanajuato; la cual asumen como su ciudad: es un lugar marcado por la desigualdad social, la fe católica, la violencia y el desapego de las políticas ante el bien común y las tradiciones. Una tesis sobre resquebrajar y apartar clases sociales y trabajadores, sus formas de vida y costumbres de la ciudad donde nacieron y crecieron, donde tienen a sus familias y amigos.
Curiosamente, veo que ahora hay algunos grupos y obras de teatro preguntándose e intentando hacer documentación y reflexión sobre sus ciudades, como por ejemplo Encuentros Secretos de Aristeo Mora, algo completamente distinto, pero que tiene esa misma inquietud. (http://laguaridadelcritico.blogspot.mx/2014/02/encuentros-secretos.html)
Uno se hace preguntas sobre la necesidad de hacerse estos cuestionamientos y las tendencias actuales en el teatro.




La obra entonces hace saltos hacia otras líneas de ideas relacionadas. Las familias, la relación y recuerdos de los actores con ellas, los barrios donde se creció, conjuntos de anécdotas.
Todo esto mediante diferentes y muy variados recursos escénicos, tales como proyecciones en la pared, grabaciones de entrevistas y situaciones en video, música -algo arrabalera, pero intencionalmente, hay que decir- en un despliegue de actividades lúdicas que van desde invitar una cerveza al público, saltar la cuerda, bailar  terriblemente "Dónde estabas tú" de Benny More al estilo de Tin Tán, hasta que el público le aviente lechugas a los actores por un mal desempeño.






Se trata de una obra marcada por el movimiento continuo y la energía física.
Lamentablemente, el movimiento es solamente narrativo y tiene una muy débil estructura dramática o discursiva ante el documental que pretendían montar. Cuando parece que el discurso va a avanzar, hay algo que lo detiene o lo hace retroceder, las ideas no se desarrollan adecuadamente y se regresan o truncan para pasar al siguiente dispositivo escénico. Estos son tantos, tan variados y tan enérgicos que, sin tener una línea argumentativa clara, pueden distraer y confundir al espectador, de tal suerte que lo que el grupo quiere decir con la obra sea ambiguo o no se entienda, hay también algunos problemas con el ritmo de la obra, mas que nada cuando se pone material audiovisual en pantalla, este puede durar demasiado y al estar hecho de manera sencilla e improvisada, también es visualmente poco atractivo, por lo cual corta el ritmo y uno se puede distraer, incluso pensando que todos estos recursos están siendo usados para ganar tiempo.
La actoralidad tampoco parece estar bien definida, en momentos no se sabe si lo que se está viendo es intencionado o no, dentro de la propuesta del actor-actor, no actor-personaje.
Al final, lo que el grupo quería manifestar sobre su ciudad queda poco claro, se siente aún como un bosquejo de algo que quieren decir, en un ambigua anécdota con muchas líneas de información con la cual es difícil conectar emotivamente.




Después de ver una obra energética, noble y bien intencionada, de un grupo joven, práctica y notoriamente nuevo al que aún le falta camino y búsqueda, pero que está haciendo teatro diferente y buscando nuevas formas en una ciudad con casi nula actividad y reconocimiento teatral, nos movemos hacia el Estudio Tres23 para ver la obra del grupo anfitrión del encuentro Una Historia de Amor en Berlín.

Si bien, esta obra es de pequeño formato también, tenerlas programadas el mismo día sirve para demostrar las enormes posibilidades que pueden hacerse con él. Mientras que la primera fue un experimento escénico documental, esta se trata de una dramaturgia original, narratúrgica con una estructura clásica.
Me parece muy importante señalar el hecho de que se trata de un texto original, ya que en Guadalajara hay muy poca gente que escribe teatro y creo que es sumamente necesario para ampliar el panorama artístico.


La obra, que trata sobre un actor treintañero y una cantante de la misma edad, que acaban de terminar con sus parejas, enamorándose, pero descubriendo que en el amor hay muchas vertientes que tienen que ver con la vida, la muerte, la aceptación, el presente y otros conceptos que solo en alcanzar la madurez pueden entenderse.
Una obra dramática a todas luces personal de su escritor y director Manuel Parra, actuada por Paloma Padilla y Olaff Herrera, quien además no repite la fórmula de sus obras anteriores.
En su función de estreno, a la cual asistí, escribí una crítica (http://laguaridadelcritico.blogspot.mx/2014/02/una-historia-de-amor-en-berlin.html) en donde hablé sobre las deficiencias en el segundo acto que se alargaba demasiado y en la actriz que no alcanzaba las caracterizaciones de los varios personajes que interpretaba. En esta ocasión, pude ver un avance considerable en esos dos aspectos. Da gusto ver que la obra mejoró.





Creo que lo mas meritorio de esta obra es el hecho de atreverse a escribir una historia personal, sacar demonios, generar reflexiones y compartirlas en base a experiencias personales. Una de las características que vuelven arte al arte, en lugar de hacer algo, que también me parece muy válido, pero no tan valiente: montar obras de dramaturgos reconocidos o clásicos.
El contenido nuevo siempre será bienvenido y más aún cuando es tan honesto.
Es de celebrarse que haya autores que lo hagan, pienso que es un derecho hacerlo y un talento muy especial poder ejecutarlo que eleva el capital artístico de la ciudad. También es bueno que ya no haya que pedir permisos para contar lo que uno quiere.
Se trata de una obra melancólica, para reflexionar sobre la condición del amor que damos y recibimos, pero con toques de humor ácido y satírico. Puede ser un espejo de lo que todos hacemos y eso causa risas y tristeza.


Como dije en mi crítica anterior, otro acierto es su casting: una pareja en la vida real con una química natural que le aporta a la obra algo que probablemente no tendría de no ser así.


Algunos puntos negativos que afectaron la función fueron una de las fotógrafas oficiales del Encuentro, tan bonita como imprudente, utilizó flash para tomar sus fotos antes la poca luz de la sala, afectando la experiencia para actores y público. Afortunadamente una de las organizadoras la detuvo casi de inmediato.
Un problema técnico con un proyector que no se resolvió, al estar por primera vez fuera de su sede original, le redujo potencia al clímax, causando una sensación baja de energía hacia el final.  Algo muy lamentable.


El siguiente día también será doble. En Inverso a las 6 Ensayo de Luces Striptease y a las 8 El Camino del Insecto en Tres23

jueves, febrero 27, 2014

NÍOBE, Segunda Temporada

Ya se viene la segunda temporada de NÍOBE en el Teatro Estudio TRES 23, presentada por el Colectivo Transeúnte.

Después de ver un póster afuera de una de las entradas del tren ligero en el centro, decidí ir a ver esta obra en su primera temporada por dos cosas: primero, porque el póster era bueno, anunciaba una obra con calidad y estrategia y segundo, porque pude ver una intención de llegar a más audiencia, algo muy necesario y que quise apoyar.
Fui a ver la penúltima función de la primera temporada el año pasado y ahora escribo mis apreciaciones, no con la frescura de haberla visto recientemente, sino haciendo un ejercicio de memoria emotiva y de las impresiones perdurables que me dejó.

Níobe es una historia mitológica de Grecia, de reyes, dioses y guerra, de esas historias que fascinan en la preparatoria cuando te las cuentan en la clase de literatura, una historia clásica, de las que nunca pasarán de moda, pero, con todo y esto, ¿es una historia vigente en nuestra actualidad, a miles de años de distancia?, recordemos también que el cartel tiene un logotipo del CECA y que obtener un incentivo así es una gran responsabilidad social.

La historia se desarrolla en el pueblo de Tebas. Anfión gobierna en paz a sus habitantes junto a su esposa Níobe.
De pronto llega Apolo, un dios despiadado, manipulador, megalómano y sin escrúpulos, con todas las intenciones de quedarse con Tebas como territorio, motivado también por una afrenta de Anfión.
Apolo lleva así el horror al pueblo, donde el único lugar en que se puede estar a salvo es el palacio de los gobernantes, debido a acuerdos de guerra.
La obra desarrolla estas situaciones, las decisiones que Anfión y Níobe deben de tomar y los habitantes deben acatar, los dilemas entre el sometimiento indigno, pero seguro, o la valentía de la lucha incierta.

Un punto a destacar es que la obra no está estrictamente adaptada de la mitología original. Los puristas podrían poner el grito en el cielo, pero, en mi opinión, uno de sus aciertos es precisamente ese, la distancia que toma, para contar algo nuevo, en base a algo viejo y hablar de manera atemporal.

No hace falta revisar la sinopsis con demasiado detenimiento para alcanzar a ver reflejado algo de nuestra realidad actual. El terror que siembra la delincuencia y el narcotráfico ahora mismo en nuestra nación, los pactos que hacen los gobernantes, el valor del honor, el fuego cruzado entre poderes que llega hasta nosotros y las consecuencias de la sumisión o la resistencia.
Estas son cosas que uno puede inferir al leer la sinopsis,"dándole chance" y también es lo que los realizadores de la obra quieren que sepamos cuando la leamos, pero ¿estas intenciones son perceptibles y memorables en la obra misma?

Para intentar obtener una respuesta hay que hablar sobre los aspectos formales.
La obra está montada en todo el hangar del Teatro Estudio, con la gradería hacia los costados del escenario, en vez de hacia el frente.
En el centro, hay un triángulo invertido. En un extremo de la escena, del lado del pico del triángulo, hay un dispositivo rectangular de gran tamaño, dentro de un cuadrado en el piso adyacente al triángulo, el palacio de Anfión; del otro lado, junto a la base del triángulo, hay un trono. El trono de Apolo.
Así es como está configurada simbólicamente la batalla frontal entre lo poderoso y lo terrenal.
La obra hace uso creativo de estos elementos de manera dinámica y semiótica para reforzar el drama, además tiene música y sonido envolvente para crear sensaciones atmosféricas, incluso hace uso del espacio imaginario para que el público imagine elementos escénicos.
En fin de todo, esto logra que el público conecte con la historia de manera emotiva e intelectual en un nivel mayor al de la simple dramaturgia, a un nivel artístico que permite que llenen los espacios y hagan reflexiones sobre la cercanía que esto tiene con su realidad. En ese sentido, es una obra astuta que trata a la audiencia con dignidad. Esto es un logro del joven director Alejandro León.


Tres actores comparten la escena:

-Alcides Zepeda  es Anfión, rey de Tebas. Quien brinda una interpretación cumplidora. En momentos puede estar en tonos que notoriamente le cuestan trabajo y esto lo adolece la obra. Tiene ademanes y gestos falsos de vez en cuando, mientras también tiene momentos muy buenos, donde sobre todo hace buen uso de su voz e intenciones. El problema es que no está bien todo el tiempo, es irregular.

-Gerko es Apolo. Un villano interesante, simpaticón y hasta empático. Muy bien esto, porque puede recordarnos a los narcotraficantes que son ídolos del pueblo. Sin embargo, en momentos se excede en su papel de malvado. Es un malvado demasiado malvado, puede caer en el estereotipo.

-Diana D' Febo es la mismísima Níobe. Ella es una actriz que llevo un rato siguiendo, vi su trabajo desde que estaba en la escuela de artes escénicas y me parecía desde ese entonces (tampoco tiene tanto tiempo de eso) que era una muy buena actriz, que entendía bien los tonos y contaba con un gran don de fe escénica. En esta obra la veo en un tono demasiado dramático, aún bajo los mismos estándares de la obra que está actuando, y esto no necesariamente sería malo, si estuviera en tono con sus compañeros de obra. Aún veo su talento y lo aprecio, pero me parece que le hace falta dar el salto de estudiante de teatro a actriz profesional.

Los personajes están vestidos con ropas contemporáneas, esto le da un toque más al discurso, no es para nada infructuoso ni una simple ocurrencia posmoderna.
El problema que veo en la obra es que cada actor está en un tono distinto. Algo difícil de controlar, pero que bien manejado podría sumarle mucho en vez de restarle.
Sin embargo, hay que decir que el casting físico y de voz de cada actor está perfectamente bien, no adolece en el sentido de que uno pueda pensar que haya algún miscast.

Sucede una cosa muy curiosa y afortunada: aún con estas fallas corregibles, la obra vista como un todo está muy bien contada y cumple completamente con lo que se propone y es muy cercana al público. No es una adaptación pretenciosa, hace sentir y pensar en la dirección preconcebida, cualquier audiencia puede disfrutarla y da un discurso importante, sin ser chantajista o aleccionador. La gente en mi función estaba llorando, podían escucharse los sollozos. Realmente conecta con la audiencia.

Es un espectáculo de calidad, bien pensado, socialmente importante, creativo y entretenido.

Níobe se presenta en el Teatro Estudio Tres23 ubicado en la Calle Argentina #323 entre Libertad y Miguel Blanco, a dos cuadras de Enrique Díaz de León, colonia Americana, cerca de Av. Chapultepec. Su segunda temporada será durante todo marzo 2014.
Sábados 20:00 hrs.
Domingos 18:00 hrs. 

Los boletos están a $110.00 pesos general.
$90.00 pesos estudiantes, maestros y tercera edad con credencial vigente.

$80.00 pesos preventa. 

Pensando estrictamente en la obra, me parece que los precios están en un rango justo.
Sin embargo, ya pensando comparativamente con otras obras en cartelera (El Camino de los Pasos Peligrosos, específicamente) que, debo decirlo, a mi gusto tiene mayor calidad, deberían bajarle unos 20 pesos a las entradas.
Y ya pensando en el hecho de que es una obra que pretende generar consciencia social sobre nuestra realidad nacional mediante las emociones, y porque el público ve el teatro como un lujo, pienso que el precio del boleto debería ser mucho mucho más bajo. Probablemente unos 60 pesos la entrada general.
Ojo, no estoy pensando como gente de teatro u operador del lugar, simplemente estoy basándome en una percepción como audiencia y en mis posibilidades económicas.

Al ser una obra con estas altas características sociales y artísticas, sería una muy buena idea que diera funciones gratuitas para que tuviera alcance con mayor diversidad de público.

Es muy recomendable y eleva el capital cultural. Vayan a verla para comprobarlo.