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viernes, febrero 21, 2014

Cine: LOS CHIDOS de Omar Rodríguez López

En septiembre del año pasado, aquejado por una contagiosa enfermedad, fui a la premier de "Los Chidos" en Guadalajara al Cineforo de la UDG.
Tuve que hacerlo porque pensaba que nunca más iba a tener la oportunidad de verla otra vez y porque es un producto local del cual me habían hablado mucho.
Después de ver un trailer interesante, que hacía evidente la aparentemente baja calidad técnica, pero amplio discurso, tono y estilo de la película, supe en ese momento que tenía que ir a verla sin excusa.

Los Chidos se presentará de nuevo en el Cineforo de la UDG del 23 al 25 de febrero a las 4, 6 y 8 de la noche.

La familia González son "Los Chidos", dueños y encargados de una llantera homónima.
Son flojos, sucios, machistas, sumisas, incestuosos, frikis, gays de closet, se la pasan comiendo tacos, todos los días y casi todas las comidas; la receta secreta de la madre de familia.
Con la llegada de un extranjero, un gringo, la dinámica de vida se moverá hacia otro lado. Ahora se volverán gorrones, atenidos y aún mas huevones.
Se verán envueltos en situaciones escandalosas y en líos de faldas, de una forma insoportablemente machista, insoportablemente mexicana.

La película no tiene límites, mas que los económicos.
Se nota que fue hecha con un muy bajo presupuesto, aunque de igual manera logra cualidades fotográficas, de arte, tono y estilo muy interesantes.
No se limita en como trata su tema, de maneras asquerosas, escatológicas y sin censura, con groserías y obscenidades. Con deficiencias técnicas intencionales (la película está en mayor medida doblada), pero totalmente justificadas con las referencias al cine que hace, por ejemplo a Fellini y el cine italiano.
Las actuaciones están igualmente logradas, en tono fársico.
Definitivamente, el que se lleva la película con las carcajadas de la audiencia es Erasmo Rodríguez, (el hombre SIAPA) con sus one-liners y punch-lines.

Paradójicamente, es una película en donde puede notarse la sensibilidad extrema de su director, Omar Rodríguez López, el del grupo Mars Volta, llevándonos a través de ella mediante el escándalo y lo políticamente incorrecto.

Es, de hecho, una película políticamente incorrecta en todos los sentidos. (Tal vez esa fue la razón por la cual nadie la ha querido distribuir, producir o postproducir, ni IMCINE, ni Canana. Nadie.) Y ese es precisamente otro valor que tiene la película: es un trabajo valiente y honesto, al que le importa contar algo mas que ganar reconocimientos.

Es una película que hay que ir a ver, primero, sin niños, y segundo, con una mentalidad abierta a divertirse y dejar que la sensibilidad y discurso de un autor entren de una forma no muy sencilla.
Hay que ir a apreciarla, sin olvidar nunca que es una comedia satírica.

Como puntos negativos, me parece que en algunas escenas, ya avanzada la película, se engolosinaron mucho con la duración de las mismas, o incluso con que salieran. Pudieron haberse cortado algunas cosas en beneficio de la historia (no por recortar lo fuerte y escandaloso), esto hace que pueda cansar un poco, pero en general se recupera y está bien.

Se las recomiendo. ¡Véanla en el Cineforo!, ¡quien sabe cuándo podrán volver a verla! ¡la censura es dura!







miércoles, febrero 19, 2014

UNA HISTORIA DE AMOR EN BERLÍN

Hace unos meses, asistí al estreno de la nueva obra de Casa Inverso, cuya segunda temporada llega a su fin este sábado 22 de febrero.
El artista domina su medio cuando es capaz no solo de hacer una obra que funcione mediante los paradigmas establecidos, sino cuando puede utilizar ese medio para comunicar un sentimiento, una sensación y/o una postura personal acerca de un tema, al tiempo que desarrolla ante el espectador un estilo propio. El peligro que corre el artista es el de no hacer evolucionar su estilo, sino convertirlo en una fórmula.
Ese es el miedo que yo tenía al ir a ver el estreno de Una Historia de Amor en Berlín, un nuevo esfuerzo de dramaturgia original y dirección por Manuel Parra.

La obra trata sobre un joven en una etapa en la que debe enfrentarse al dolor de los cambios, del desamor, a lo idílico del amor, a la aceptación de la muerte, la incertidumbre del destino y a la dicha y condena de sus decisiones. Es una historia de lo que conlleva el amor, incluyendo el dolor, mas que sobre el amor mismo, y además, un dramaturgo al parecer desnudándose y vulnerándose ante nosotros.

La obra es movida por los actores Olaff Herrera y Paloma Padilla para ilustrar de manera creativa esta historia. La química escénica entre ambos es notoria y disfrutable, me parece una muy acertada decisión artística usar a una pareja real, ya que, indudablemente, esto da un "algo extra" a la puesta que probablemente no estaría con una pareja de actores sin relación personal y con toda la técnica.

Olaff y Paloma brindan interpretaciones naturales, bien sustentadas en el análisis de los personajes.
Olaff sobre todo me dio una sorpresa, habiéndolo visto en tono y estilo adecuados, con una actuación muy precisa, mientras que a Paloma aún le faltaba un esfuerzo para lograr funcionar al cien porciento.
Es muy grato ver un estilo de actuación con una media justa entre el cuerpo, la emoción y la cabeza.

El escenario, como se acostumbra en Inverso, es simple, frugal, pero utilizado con creatividad para contar mucho con poco, demostrando que no son necesarias las grandes producciones para contar una historia que deje una impresión perdurable.
La puesta en escena es totalmente unitaria con lo que la dramaturgia cuenta y ninguna de ellas contiene efectismos. Utiliza una pared central, dos puertas y el espacio escénico para comunicar semióticamente la lejanía o cercanía de los personajes, según el caso. Esto se ve incrementado por el formato pequeño de teatro, que da una relación mas cercana e íntima con el espectador; la misma dramaturgia hace uso adecuado y no excesivo de ello.
El espacio escénico además es muy agradable con el público. Uno tiene la sensación de estar en una de esas pequeñas salas de teatro, en tiempos de los nuevos migrantes italianos en Nueva York, donde montaban salitas en bodegas y ponían obras con elementos mínimos. Esa sensación de que la audiencia es importante, tal vez mas que la obra, porque no está puesta en un lugar grandilocuente.

Sin embargo, la obra, en su primera función tenía dos grandes fallos:
-Se volvía floja durante el desarrollo del segundo acto, debido a que algunas escenas se extienden demasiado.
-Paloma parecía esforzarse demasiado por interpretar a sus personajes en algunas de estas escenas y eso saca por un momento de la ficción. El peso mayor de la obra cae sobre ella, debe interpretar varios personajes y parecía que no se lograron la soltura física y de voz que se requería para ello, pudiendo confundir al espectador, según opiniones que he tomado.

En fin de todo, la obra es dramaturgia de calidad, teatro honesto y legítimo, que produce una emoción perdurable con minimalismo.
Es grato ver que hay teatro local que se preocupa por contar historias originales desde su autor, en vez de recurrir a la legitimidad fácil que ofrecen los dramaturgos famosos, práctica que solo reduce el espectro creativo y el capital artístico del país.

Con Tonic, Precipitación y esta obra, Inverso está desarrollando un estilo propio que aún no se ha convertido en una fórmula, porque, aunque algunos elementos se repiten, también encuentran nuevas maneras de utilizarlos.
Celebro esto, esperando que sigan así, evolucionando y transformándose sin perder el piso, las ganas de avanzar y la congruencia para su teatro, que es nuestro teatro.
Espero que la siguiente obra vuelva a dar un giro, proponga y sobrepase los límites que ellos mismos se establecieron, para no estancarse en una zona de comfort.
Si esto sucediera, yo seré el primero en expresarlo.

Esta historia de amor se presenta en fin de temporada este sábado a las 8:30 de la noche en Casa Inverso.
Es importante reservar, porque el cupo es limitado.

Habrá que ir a verla, para descubrir cómo ha quedado la obra pulida, después de varias funciones.